Terraformación en Marte y búsqueda de la recuperación de la Tierra

MARTA LORENZO

Terraformación en Marte y búsqueda de la recuperación de la Tierra

Un periódico de viaje planetario.

La noche continua ya envuelve la nave. Luego de la fricción del despegue, el sitio, aunque pequeño, se torna amable. Me dispongo a atenuar el tiempo entre sueño y vigilia. Para ello me he propuesto hacer un tanto de historiografía de viaje a la vez que repaso histórico y geográfico en grandes pinceladas. La idea es armar en tres partes el trabajo: la terraformación de Marte, la estación lunar Mare Serenitatis y su entorno y por último, el desarrollo de las actividades, una vez en tierra. Apelaré a mis estudios, a la memoria, a mi netbook, a lo que vaya aconteciendo y, por supuesto, a mi Ipod nano para que me acompañe con su música a fin de darle luminosidad y sonido, si es posible, a este periódico de viaje.

Primera Parte

Comenzaré diciéndoles que arrancamos de la Bio Estación Alpha del planeta Marte para la misión espacial Athena 3500. Hemos iniciado el viaje a la Tierra que es nuestro ancestro bio cultural. Formamos parte de un ambicioso programa de misiones tripuladas al espacio profundo. Estamos viajando en la nave Albedo impulsada por motores Warp que nos permite acercarnos a la órbita terrestre. Somos cinco tripulantes con el propósito de indagar la Tierra para conocer las posibilidades del regreso de la vida al lugar. Haremos una escala en la estación lunar Mare Serenitatis ( Mar de la Serenidad ) para abastecernos y luego irrumpir en la densa atmósfera terráquea. Somos martianos y de profesión terrólogos. La palabra viene por similitud a la función que en la Tierra cumplían los arqueólogos.

Nuestro mundo es el cuarto planeta del Sistema Solar y tenemos dos satélites naturales irregulares: Fobos y Deimos. A veces nos llaman por el viejo apodo de Planeta rojo debido a la apariencia rojiza que provocaba el óxido de hierro que dominaba nuestra superficie cuando no había vida. Formamos parte de los llamados planetas telúricos, o sea, de naturaleza rocosa, como la Tierra pero a diferencia de ésta, no contamos con placas que provoquen temblores. Conservamos el nombre de Marte en homenaje a los habitantes que nos terraformaron y en honor al dios romano de la fertilidad, la vegetación y el ganado, desechando la opción griega de dios de la guerra.

La duración del viaje de ida y vuelta es aproximadamente de unos seis meses. Elegimos, para iniciar el cometido, el momento de conjunción (cuando Marte está más lejos de la Tierra), ya que la trayectoria, paradojalmente, requiere menos energía. La gestión en suelo será de 600 días de duración hasta que la Tierra y Marte se alineen de nuevo y las ventanas de lanzamiento faciliten el regreso. El tiempo total de la misión es de unos mil días.

La idea de Robert Zubrin

Por un instante me detengo y observo la inmensidad, la oscuridad salpicada de estrellas que se retrata afuera de la nave en este momento y viene a mi memoria Robert Zubrin, aquel ingeniero aeroespacial, que desarrolló el sistema que pudo hacer de Marte un planeta similar a la Tierra. Se hace imprescindible contar aquí su osadía. El plan de Zubrin contempló la necesidad de crear agua, anhídrido carbónico y oxígeno. Elementos vitales para la existencia. Dice la Historia que aquel proyecto fue publicado por primera vez en 1996 y actualizado en 2011. El 6 de agosto de 2012, la agencia espacial estadounidense (NASA) celebró la llegada del explorador Curiosity a Marte que buscó pruebas sobre si Marte alguna vez albergó vida.

Fueron cinco pasos que demoraron 1000 años en ser completados y de los que haré una síntesis.

El primer paso comenzó con misiones tripuladas a Marte, que buscaron minerales, depósitos de hielo y levantaron un refugio habitable. Luego calentaron el planeta con plantas alimentadas por energía nuclear que liberaron gases con “efecto invernadero” a la atmósfera. Fueron cinco las plantas que calentaron el planeta en 30 años. Esta etapa finalizó en el 2150.

El proceso de terraformación continuó con un segundo paso que fue liberar el anhídrido carbónico contenido en las rocas del planeta para lograr una presión atmosférica razonable. Esta etapa se completó en el año 2200 y le dio a Marte una atmósfera primitiva, con una presión de un quinto de la terrestre.

La tercera etapa consistió en valerse de la naciente atmósfera creada para sembrar árboles que transformaron el CO2 (anhídrido carbónico) en oxígeno. Este proceso permitió, con una presión atmosférica aun baja, que los primeros humanos habitaran el lugar.

En el cuarto paso se procedió a la cosecha de las plantas muertas, de modo que no devuelvan el CO2 a la atmósfera al descomponerse y la ingeniería genética realizó grandes aportes con plantas más eficientes en la producción de oxígeno. La quinta etapa fue la más larga. Duró 1000 años hasta el logro de la adaptación de viejas y nuevas especies vivas.

En el año 3300 ya aparecieron los primeros conglomerados marcianos. La sociedad, dotada de alta tecnología, en poco tiempo estableció su modo de vida. Una de las claves fue el lenguaje. Todo el planeta habla el mismo idioma. El martiano. Esto facilitó las comunicaciones y por supuesto el crecimiento del lugar. Otro factor social y político interesante fue el tema de la gobernabilidad. Los sistemas de gobierno iniciales fueron resumidos en una premisa: la lucha por la sobrevida. Por lo que cada 6 años cambia el líder que elegimos informáticamente y es el gobierno actual el que se ha propuesto la recuperación de la Tierra y ello en homenaje a la terraformación que hicieron los terrícolas con Marte entre los años 2200 y 3000.

Segunda parte

Estación lunar Mare Serenitatis

A umbrales de los años 1970, un científico de la NASA llamado Richard Vondrak estudió la posibilidad de dotar a la Luna con un aire respirable, ya que el astro tenía una atmósfera insignificante debido a su baja gravedad por lo que era incapaz de retener moléculas de gas en su superficie.

En principio se calculaba que serían necesarias decenas de miles de bombas nucleares para fundir rocas de regolito y liberar parte de su oxígeno. Pero, en realidad, se usó un método más pacífico a partir de la nanotecnología. Se construyeron máquinas capaces de reproducirse que se alimentaron de energía solar. Éstas extrajeron materia prima del suelo lunar, rico en silicio y minerales como el titanio y el hierro, Y, en el proceso, liberaron el oxígeno. El desarrollo fue exitoso pero tropezaron con el problema de la retención de la atmósfera y de la radiación solar.

Para ello debieron crear, primero, varios campos magnéticos que cubriesen la Luna para proteger la atmósfera de la erosión del viento solar y a su vez formar un escudo de protección para los seres vivos. En segundo lugar, producir gas SF6 (hexafluoruro de azufre) que es un compuesto inorgánico. Este gas incoloro, inodoro, no tóxico y no inflamable tiene la peculiaridad de ser cinco veces más pesado que el aire y dada su gran densidad no asciende a las capas altas de la atmósfera. Esta condición permitió la existencia de la atmósfera lunar un tanto más pesada pero siempre escapando lentamente por el problema gravitacional. Fue así que los humanos instalaron estaciones espaciales de abastecimiento frente a la imposibilidad de vivir largo tiempo sin consecuencia para la vida humana.

La principal estación fue la Mare Serenitatis (Latín: Mar de la Serenidad), un mar lunar, ubicado al este del Mare Imbrium y al sur del Mare Frigoris, en la cara visible de la Luna.

Tercera parte

 

¿Cómo somos? Similares a los habitantes de la Tierra. Un poco más espigados y más livianos. Sencilla nuestra morfología que rara vez se enferma. Morimos de viejos. Esto se da porque en Marte están cubiertas todas las necesidades de los que habitamos. En principio fue difícil, decía mi abuela paterna. La adaptación de los primeros habitantes y la formación de una nueva conciencia fue una gran tarea solidaria. Cuidamos con particular empeño a la familia y a los vínculos afectivos que fuimos construyendo. Sabemos que una de las razones de la destrucción de la vida en la Tierra fue el egoísmo, el desamor, la ambición y la ruptura de los vínculos afectivos. Aprendimos a través del dolor de los relatos.

¿Qué queremos? Vivir la experiencia vital en estado de armonía y felicidad hasta que nuestra alma reencarne lo suficiente y el cuerpo se torne innecesario.

Me sobrevuela una leve sensación de placidez. Buen síntoma que llama al encuentro con un sueño reparador. Dejo mi nano portátil en su estuche y me acomodo en posición de dormir. Una última mirada a los centelleantes puntos del firmamento me regala la postal que necesito para renovarme y continuar cuando aterricemos.

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