La cocina del indio americano… antes de la hamburguesa

la_cocina_indioLa gastronomía norteamericana actual está plagada de influencias de todo el mundo por su particularidad de país destino de la inmigración de cualquier lugar del mundo. Pero hubo un tiempo en el que los habitantes de las extensas tierras americanas eran los indios. Así que queremos comentar una pequeña curiosidad de la literatura gastronómica titulada La cocina del indio americano. Ofrece un variado repertorio de sencillas recetas de cocina de las diferentes tribus de los indios Pieles Rojas. Las virtudes de las plantas, carnes, pescados, huevos, frutas y legumbres, y también las leyendas que existen sobre el origen de la caza y la pesca, las fiestas, y el paso de las estaciones del año, la evolución de la naturaleza y la forma de obtener de ésta las riquezas necesarias para la vida. Aprendemos de la mano de los indios iroqueses, cayugas, sénecas, chinooks, dakotas, cheyennes, sioux, comanches, etc. El contenido, preparación, presentación, ritos y belleza de todos los platos, zumos o frutas silvestres que enriquecerán nuestros conocimientos y gusto por la cocina tradicional de los indios americanos.

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Gerardo Diego y los 28 pintores

gerardo_diegoGerardo Diego fue uno de los miembros más destacados de la Generación del 27. Nacido en 1896 fue un escritor de vocación que comenzó a publicar pronto y a colaborar con diferentes revistas españolas. Catedrático de Lengua y Literatura, su amor por la lengua le lleva de forma inevitable por el camino de la literatura. Su pertenencia al grupo de la Generación del 27 le unió a artistas de otras disciplinas pero siempre con un hilo conductor común, el vanguardismo, que Gerardo Diego logró combinar de forma magistral con la poesía más tradicional.

Una de esas incursiones en otros terrenos artísticos fue el libro 28 pintores españoles contemporáneos vistos por un poeta, en el que Gerardo Diego retrata con sus palabras y sus versos las obras de algunas de las obras más importantes de la época en la que el poeta vivió, y la vida de los pintores que las realizaron. Zuloaga, Picasso, Cossío, Delgado o Vaquero Palacios son algunos de ellos. Gerardo Diego habla de ellos con naturalidad y cercanía. No en vano, como él mismo señala en el prólogo, tardó cincuenta y dos años y escribir sobre todos ellos. También dice: “… venía yo escribiendo notas, impresiones más o menos breves, pero siempre espontáneas, de mis acercamientos a la obra de pintores españoles, mis contemporáneos”.

El resultado es un cuidado volumen lleno de ilustraciones donde las palabras de Gerardo Diego se mezclan con las imágenes de los maestros de la pintura.

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Edgar Allan Poe, el escritor de las tinieblas

Edgar_Allan_Poe_En 1843 se publicó un relato en el Saturday Evening Post que se convirtió en un mito de la literatura de terror, El gato negro, de Edgar Allan Poe. Si hay un exponente por todos reconocible de la llamada literatura gótica, quizá junto con el creador de Drácula, Bram Stoker, se trata de Poe. Un autor embriagado por la escritura de terror, oscura y tenebrosa que hizo del miedo un arte.

Poe fue un hombre atormentado que, como él mismo reconocía, extraía sus textos de su propia alma. Quizá sea este elemento lo más inquietante de la producción de Poe, que los horrores que refleja en sus obras, en muchas ocasiones, son características intrínsecas del ser humano en su expresión más cruel y despiadada. Sin embargo, Poe dio pie a otro tipo de relato que influyó en autores posteriores sin ninguna duda. Los crímenes de la calle Morgue o El escarabajo de oro abrieron el camino a la novela policíaca y algunos de los relatos de Poe se encuadraron en el género de ciencia ficción, como El camelo del globo.

Quizá su obra sea un reflejo de su vida. Quedó huérfano siendo niño y fue adoptado por una familia acaudalada que le dio una educación exquisita. Sin embargo pronto comenzó a tener problemas con la bebida, lo que supuso su expulsión de la Universidad de Virginia. Dos años en el ejército y su padre adoptivo le permitieron tener un puesto en la Academia Militar de West Point, de donde también fue expulsado. La necesidad económica y mala venta de sus dos primeros libros le llevaron a convertirse en redactor y crítico de varios medios periodísticos, y a publicar en diferentes periódicos decenas de relatos donde el terror y la muerte despertaron el interés del público, amante de estos elementos en la literatura de la época. Su joven esposa murió de tuberculosis y dos años después, con cuarenta años, Poe perdía la vida. Fue encontrado vagando por la calle, quizá borracho, quizá drogado, quizá simplemente víctima de los delirios de una mente y de un alma que sufrieron toda la vida y no consiguieron escapar de sus fantasmas.

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Posesiones demoníacas en el convento de San Plácido

demonios_conventoEn Madrid hubo un caso muy famoso de posesiones demoníacas. Lo más curioso es que se produjo en el Convento de San Plácido.

Fundado en 1623 acoge a una congregación de monjas benedictinas, la mayoría de ellas muy jóvenes. Corría el año de 1625; el primer caso fue el de la hermana Luisa María que comenzó a blasfemar, a retorcerse, a poner los ojos en blanco y aterrorizar a los vecinos de la zona. Juan Francisco García Calderón, monje benedictino y confesor de aquel convento, decidió que era imprescindible realizar un exorcismo para expulsar al demonio que se había apoderado del cuerpo de la religiosa. El problema se complicó cuando otras la siguieron, mostrando los mismos síntomas de posesión. De las treinta monjas que convivían en San Plácido, más de veinte cayeron bajo los influjos del maligno. Incluso doña Teresa Valle de la Cerda y Alvarado, fundadora y priora del convento y mujer de poderosa familia, se vio atrapada en las manos del demonio.

¿Qué ocurría en el convento de San Plácido? Enrique González Duro, en su libro “Demonio en el convento”, presenta un estudio detallado de los acontecimientos. Es curioso que muchas de las religiosas de la congregación de San Plácido habían sido elegidas precisamente por haber sufrido algunos episodios de, se podría decir, desequilibrio emocional que les provocaban alucinaciones, estados de alteración de la consciencia y procesos de histeria. El caso pronto interesó a la Santa Inquisición ya que corrían rumores sobre las supuestas profecías de las monjas, que hablaban sobre la creación de un nuevo orden en la Iglesia Católica, un nuevo Papa y otros asuntos semejantes que preocuparon al Santo Oficio, lo que le llevó a abrir una investigación. Y lo que encontró fue un desmesurado apetito sexual en el confesor de las monjas, un grupo de jóvenes religiosas con problemas psicológicos antiguos y unos exorcismos que habían permitido a Juan Francisco García Calderón estar a solas con las monjas poseídas.

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El Quijote

el quijoteEn el año de 1605 se publicó en España una novela que cambiaría el mundo de la narrativa en todo el mundo. Bajo el título de El ingenioso hidalgo Don Quijote de La Mancha, Miguel de Cervantes pasaría a la historia de la literatura por transformar el modo de escribir novelas que había imperado hasta entonces. Una parodia de las novelas de caballería de la época que narra la locura que invade a un hombre, Alonso Quijano, por leer y asimilar como propias las personalidades y aventuras de los caballeros que aparecían en aquellos romances. El propio Cervantes, en e l Prólogo de la Parte Primera del Quijote, expone que su obra “lleva la mira puesta en derribar la máquina mal fundada de estos caballerescos libros”

El éxito del Quijote fue inmediato. Siete ediciones en su primer año y traducciones al inglés y al francés. Y se ha mantenido a lo largo de los siglos. ¿Por qué? Nos encontramos ante la primera novela moderna, la que deja atrás la caballería y la epopeya y representa la vida real, con personajes y situaciones en las que el lector puede encontrar ecos de su propia vida. El Quijote no es una novela de caballerías, en cualquier caso, pero sí una obra que asimila a veces con descaro elementos de obras como Amadís de Gaula, para poder desdibujar con más intensidad aquello que caricaturiza.

Cervantes maneja con maestría otros géneros que mezcla en su Quijote, como la picaresca típica de la literatura española o románticas italianas del siglo XV. Esto añade aún más riqueza a la trama y a su desarrollo, consiguiendo un dinamismo y una frescura novedosos en la narración. Cervantes procedía de una familia de escasos recursos, pero su amor por la lectura suplió su falta de formación académica. El resultado se refleja en el Quijote, donde se entremezclan con naturalidad el lenguaje cotidiano de las gentes de Castilla que Cervantes conocía de primera mano y un lenguaje más elevado que Cervantes conocía de sus lecturas.

El Quijote es una obra compleja por muchas cosas, incluida la gran variedad de personajes que aparecen, más de doscientos. A pesar de ello, Cervantes logra que los actores principales lleven el peso de la trama sin dejar que el lector se pierda o se desvíe, mientras que hay actores secundarios que aparecen cuando la historia los necesita para luego perderse de nuevo y dejar paso a los demás.

Se podría decir que el Quijote es la historia de un antihéroe, de un hidalgo castellano a quien la lectura de novelas de caballerías le nubla la razón hasta el punto de vestirse una oxidada armadura y subirse a lomos de un enjuto caballo, con el deseo de desfacer entuertos y restaurar la justicia allí donde ésta haya sido ultrajada. Y todo en pos de proteger a su amada Dulcinea, la mujer idealizada en la que Alonso Quijano no reconoce a la joven Aldonza Lorenzo.

En fin, no se trata aquí de recomendar la lectura del Quijote, pues eso se da por supuesto. Sólo podemos desear que lo disfruten.

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La inspiración vital de Gustavo Adolfo Bécquer

Gustavo_Adolfo_Bécquer“Por los tenebrosos rincones de mi cerebro, acurrucados y desnudos, duermen los extravagantes hijos de mi fantasía, esperando en silencio que el arte los vista de la palabra para poderse presentar después en la escena del mundo”. De la introducción de Gustavo Adolfo Bécquer a sus obras completas.

El escritor sevillano, mito del romanticismo español, presentaba así sus obras. Nacido en 1836, fue un hombre de vida convulsa y alma atormentada que marcó su obra irremediablemente. Era descendiente de una familia de artistas y también su hermano, Valeriano Bécquer, se centró en el arte, en la pintura en concreto. Con once años quedaron huérfanos; fueron inseparables durante toda su vida. Una vida bohemia en la que Gustavo Adolfo buscaba con desesperación vivir de la literatura. Pequeños trabajos de redactor, o incluso de compositor de zarzuelas, le permitían subsistir a duras penas. Para más desgracias, la tuberculosis invadió su cuerpo y le acompañó hasta su muerte. Sus amores platónicos le llevaron a escribir sus primeras Rimas, pero necesitaba alimentar a su familia, pues en 1861 se casó y de su matrimonio nacieron tres hijos. Fue trabajando en publicaciones de actualidad de la época, e incluso obtuvo un puesto como censor en Madrid. Pero su obra más íntima no conseguía ver la luz. La muerte de su hermano y la infidelidad de su esposa fueron dos duros golpes al final de su vida, pues en septiembre de 1870 muere Valeriano y dos meses después, Gustavo Adolfo. Consciente de que su obra tendría más valor tras su fallecimiento, es su amigo Casado del Alisal quien logra que en 1871 se publiquen las obras completas de uno de los escritores más influyentes en lengua española.

Sus Rimas y Leyendas son obras de obligada lectura para cualquier amante de las letras. Un estilo puramente romántico, con un paisaje gótico y tenebroso de fondo, especialmente es sus leyendas, muy acorde con las tendencias literarias del siglo XIX. Gustavo Adolfo Bécquer es una espléndido narrador, un contador de historias de gran prosa, además de un poeta apasionado a la par que torturado por un alma intensamente sensible.

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¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?

blade_runnerEn 1968 aparece publicada una pequeña novela que se convertirá en uno de los mitos del género de ciencia ficción. Philip K. Dick escribió ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? Donde presentaba una Tierra post nuclear, devastada al final de una guerra de consecuencias inesperadas, y es que la lluvia radiactiva que cae sin descanso sobre el planeta ha provocado la extinción de la mayoría de los animales y ha hecho huir a los humanos a colonias extraterrestres para no sucumbir a sus mortales efectos. Quienes se quedan en tierra saben de lo prestigioso que supone la tenencia de un animal en casa; lo que ocurre es que hay quienes no se lo pueden permitir y optan por tener réplicas eléctricas de las especies más demandadas.

Sin embargo, no sólo existen replicantes animales, también han proliferado los androides como elementos de ayuda y trabajo para los humanos. El problema es que empiezan a aparecer en la Tierra los Nexus 6, unos androides casi humanos que han escapado de las colonias de otros planetas por las malas condiciones en las que les hacen vivir. Rick Deckard es un cazador de recompensas que recupera androides fugados.

La frontera entre humano y androide se difumina de forma inquietante, llegando a confundir al lector sobre la condición de uno u otro del propio protagonista de la novela. La historia presenta un apocalíptico mundo consecuencia de la guerra, el pozo en el que el ser humano quiere caer una y otra vez hasta llegar a la casi total destrucción, y una sociedad convertida en un cúmulo de individuos que lucha por la supervivencia sin tener la seguridad de que habrá un mañana.

La adaptación al cine de 1982, llevó por título Blade Runner.

Harry Stephen Keeler, un novelista enrevesado

Keeler SaturnoEn 1890 nació en Chicago Harry Stephen Keeler, un autor de novela policíaca y de misterio muy peculiar. Y es que acabo de conocer a este autor que escribía con la más absoluta naturalidad, utilizando el lenguaje más directo y popular del que podía hacer gala para que todo el mundo le entendiera, y que narraba rocambolescas historias, con personajes prototípicos y situaciones pintorescas que atrapan al lector más por el enigma que plantean que por la calidad literaria del texto. Pero lo curioso es que apetece seguir leyendo hasta desentrañar el misterio, a pesar de que uno se arriesga a que no se cumplan las expectativas.

El New York Times decía que habían llegado a la conclusión de que el señor Keeler escribía sus peculiares novelas básicamente para satisfacer su propia e indisciplinada necesidad de disfrute de la creatividad. Y es cierto, al leer sus historias se nota que Keeler disfrutaba escribiendo sus libros. Pero la historia de Keeler es tan curiosa como las que él refleja en sus novelas. Vivió en Chicago toda su vida y esta ciudad es escenario de sus obras. Comenzó a escribir y publicar muy joven, historias cortas que aparecían en los llamados pulps, publicaciones de tapa blanda para el gran consumo. En 1924 publicó su primera novela en tapa dura, La voz de los siete gorriones, un ejemplo muy claro de los argumentos enmarañados en los que varios hilos aparentemente inconexos terminan conectando en un mismo desenlace. Poco a poco su estilo se fue complicando, fue dejando de lado la acción para dar más protagonismo a unos diálogos sin mucho sentido e intercalando extrañas historias cortas dentro de la trama principal. Llevó el surrealismo de sus argumentos más allá de lo que su propio editor podía admitir, así que en 1942 dejó de publicar las novelas de Keeler. Hasta 1948 pudo editar con otra editorial estadounidense y en 1953 su editorial británica puso fin a las publicaciones. Curiosamente, Keeler siguió publicando en España, donde la Editorial Reus había editado sus obras; de hecho, algunas de ellas sólo se han publicado en español.

A principios de los años 60 intentó infructuosamente recuperar el éxito del pasado. En 1967, Harry Stephen Keeler murió en su ciudad, Chicago.

Entre sus obras podemos destacar La cara del hombre de Saturno, El enigma del cráneo viajero, Noches de Sing-Sing o Los cinco budas de plata.

Viaje al centro de la Tierra

viaje al centro de la tierraEn 1863 Julio Verne comenzó una singular singladura en el mundo de la literatura “turística”, eso sí, narrando viajes inexistentes salvo en la grandiosa imaginación del autor francés. Se publicó el primero de sus Viajes Extraordinarios, colección editada por Pierre Jules Hetzel, titulado Cinco semanas en globo. Fueron sesenta novelas a lo largo de cuarenta años, lo que demuestra el gran éxito alcanzado por Verne.

De todos ellos uno de los más conocidos es, sin duda, Viaje al centro de la Tierra. Un intrépido profesor, Otto Lidenbrock, encuentra un documento antiguo islandés en el que se indica cómo llegar al centro mismo de la Tierra. Sin dudarlo convence a su sobrino Axel para realizar el viaje, así que se desplazan hasta Islandia donde contratan un guía nativo, Hans. Así comenzará uno de los viajes más apasionantes de la historia de la literatura.

La entrada al interior del planeta, según el manuscrito del siglo XVI escrito por el viajero Arne Saknussemm, se encuentra en el volcán islandés Snaefellsjökull y por ahí se aventuran los tres hombres siguiendo las indicaciones del texto rúnico. Poco a poco las grutas y angostos pasillos de lava ya fría y seca se hacen más espaciosas y, como el manuscrito presagiaba, los tres hombres encuentran un enorme océano subterráneo, una inmensa playa en la que encuentran setas gigantes y restos de animales que no existen en la superficie. A partir de ahí la historia se convierte en una singular aventura legendaria, de acción constante y de sorpresas que invitan, casi obligan, al lector a continuar leyendo hasta la última página.

No importa la edad que tenga el texto, la novela de Julio Verne, como el resto de su obra, supera las barreras del tiempo.

Desayuno con diamantes

desayuno-en-tiffanysTruman Capote publicó Desayuno en Tiffany’s en 1958 como relato en la revista Esquire. Quizá no esté al nivel literario de obras como “A sangre fría”, que también ha sido llevada al cine. Lo que ocurre con Desayuno en Tiffany’s es que Blake Edwards rodó Breakfast at Tiffany’s en 1961, que en español se tradujo como Desayuno con diamantes, y el libro, como ha ocurrido en otras ocasiones, quedó en un segundo plano bajo el manto de la fama de la adaptación cinematográfica.
La novela es una obra breve en la que un narrador, Paul Varjak, describe la vida de una joven que ocupa uno de los apartamentos de su mismo edificio. Una mujer que lleva una vida desordenada, que vive de fiesta en fiesta y que se rodea de hombres mayores que ella y adinerados pero que sólo le ofrecen regalos y relaciones superficiales. Ella es Holly Golightly y Nueva York es el escenario de su vida. El título de la novela, como el de la película, se basan en una legendario escena en la que la protagonista desayuna frente al escaparate de una de las joyerías más famosas del mundo, Tiffany’s, en plena Quinta Avenida.
Entre la novela y la película, como ocurre a menudo, hay diferencias evidentes. El libro cuenta una historia más realista en lo referente a la vida que lleva la protagonista. Hay que tener en cuenta que a principios de los 60 la censura no habría permitido o habría restringido la distribución de la película si se hubiera mantenido fiel al relato de Capote. La idea era hacer una película de éxito comercial y hubo que hacer de Holly Golightly una mujer alocada pero sin alusiones directas a su vida sexual, por ejemplo, o al embarazo que sí aparece en el libro.
En cualquier caso, contar con una impresionante Audrey Hepburn como protagonista era una apuesta bastante segura por el éxito. Es inexplicable la película sin su vestido negro, su moño alto y sus largos guantes negros. La banda sonora de la película fue un elemento más de empuje hacia el éxito, fundamentalmente por el tema Moonriver, compuesto por Henry Mancini (quien ganó el Óscar a la mejor canción y a la mejor banda sonora) e interpretado en el alféizar de la ventana por la propia Hepburn en una de las escenas más románticas del cine.