Regresar del futuro

OSVALDO HUESO

Regresar del futuro

Queda muy poco de lo que fue mi casa, los árboles que la rodeaban, con un compacto enjambre de hojas verdes, hoy resumen tristeza, con apenas raquíticas ramas. Las plantas marchitas, que inútilmente se ocupa de cuidar Marisa, es lo que queda del jardín. El aire viciado, casi no permite la existencia de pájaros, solo algunos, han logrado mágicamente aclimatarse. Los pocos que quedamos vivos continuamos sin esperanzas. Zonas con menor contaminación que la nuestra, están sobreviviendo, pero no sabemos por cuanto tiempo.

El fatídico once de septiembre de dos mil uno, fue terrorífico. La guerra nuclear tan temida y deseada por algunos locos, finalmente se desencadenó. Casi todo el planeta desapareció. Lo poco que queda con vida, minuto a minuto, va sucumbiendo. Algunos sobrevivimos lastimosamente pero con la seguridad de que la muerte está en nosotros. Tomás está sentado desde hace rato, sumido en sus pensamientos. Elba, su esposa, intenta vanamente armar su peinado. Todas las mujeres han perdido gran parte de su pelo. Voy hacia el patio de mi casa, hace bastante calor y me cuesta respirar. Mi corazón late lento, cansado, desanimado. Me acuesto en la hamaca tendida entre dos troncos de lo que fueron árboles, buscando descanso. No estoy seguro que día es hoy, puede ser lunes, martes, viernes, domingo, no se, cualquiera. Ya nadie espera el viernes para disfrutar el fin de semana, para qué, el lunes será lo mismo. Le pido a Marisa que me traiga algo para beber. Me estiro lentamente en la hamaca, el cansancio y el sueño, me va venciendo, quiero dormir…

Estoy despertando, un raro sopor todavía me invade, veo llegar a Marisa con la bebida. La observo mas joven, irradia un halo a su alrededor, sus formas se han estilizado. Al incorporarme para tomar el vaso, noto que lo hago con agilidad que antes no tenía. Las manchas de las manos de ella, han desaparecido, tiene la piel suave y tersa. Es distinto el lugar que me rodea, los dos árboles donde estaba sostenida la hamaca, están reemplazados por dos columnas de un material parecido al vidrio, las plantas son magnificas, irradian un perfume que impregna el ambiente. Sorprendido la interrogo con la mirada.

-Claro -me dice y noto que no mueve los labios y me sorprende que pueda entender lo que me cuenta- Cuando traje la bebida, -continuó- te encontré profundamente dormido. Elba, no cesaba de llorar. De pronto, a nuestro lado, apareció una persona con aspecto extraño; alto, delgado, ojos celestes y profundos. Nos dijo que no nos preocupáramos, el se ocuparía de todo. Y fijó en nosotros una mirada piadosa. Ese fue mi último recuerdo de esa tarde. Desperté en este lugar, hace unas horas. Nos explicó, que su misión era trasladar gente elegida, de nuestra época, hacia la suya y que mutaríamos tomando el aspecto de nuestra juventud. Nos habló de la relatividad del tiempo y la distancia y de otras dimensiones en el espacio. Finalmente, fuimos transportadas hacia el futuro. Me despertaron antes porque las mujeres, al tener un espíritu más sensible, logramos adaptarnos más rápidamente y me preparó para esperar el momento de tu despertar. Elba fue reanimada junto conmigo, Tomas hace unos instantes que está con ella, escuchando su explicación.

Me costaba asimilar lo que Marisa me contaba, mirándome con su sonrisa juvenil. Mientras la escuchaba, recordaba a nuestro planeta destinado a desaparecer. El calentamiento global, producido por la avaricia de los más poderosos, lo predestinaba. De múltiples y variadas formas, lo íbamos destruyendo. El temporal mejoramiento, luego de largas negociaciones, era seguido cada vez más rápidamente por nuevas guerras, aumentadas por el tremendo poder de armas cada vez más sofisticadas, que nos impulsaban incomprensiblemente a destruirnos, hasta que llegó el holocausto nuclear.

-Seres de ésta dimensión, me explicó quien nos transportó –continuaba Marisa- intervinieron y reunieron a los líderes de los pocos países que aún sobrevivían guerreando sin sentido y les impusieron, para que no continuaran sufriendo inocentes, una solución: la existencia virtual. Fue el requisito para mantener vivos los pocos que quedaban, después del holocausto que producimos. Los malvados fueron destruidos. Nosotros fuimos elegidos para viajar al futuro de nuestro planeta –estamos en el año 3001 no informó el ser que nos trajo- y ver la dicha que la paz puede traernos. Los demás, están atomizados y permanecen en su forma virtual. Se acabaron las guerras. Las hormonas, en gran medida, parecían haber sido las simientes de la destrucción, el deseo de la carne impulsaba al poder, la posesión, la riqueza, la envidia, la vanidad. Ahora solo existe una sensación de infinita paz. La escuchaba, pero me seguía sorprendiendo que no moviera los labios y le entendiera. Ella se dio cuenta.

-Eso es otra cosa que debo decirte, -siguió- nos comunicamos telepáticamente.

Poco a poco voy asimilando lo que me comunica. Si bien estoy sintiendo esa paz que ella me dice, algo en mi mente, no está del todo claro, como si alguna partícula de mi cuerpo, no hubiera absorbido totalmente la mutación. Por el momento no quiero decirle nada.

Le pedí que me dejara descansar unos minutos. Se va con una sonrisa. No se porqué, no se produjo la transformación integral, y siento la necesidad de regresar a mi estado anterior y a mi mundo del pasado. Seguramente tendré todas sus mezquindades y no podría conectarme aquí. Debo tratar que nadie se de cuenta, hasta encontrar la forma de volver. No me importa que adquiera mi cuerpo de viejo y soportar mi enfermedad, me doy cuenta que no podría asimilar esta forma de vida.

Tomás y Elba se acercan. Al recibir su saludo, noto que aún conservo la función telepática. Dicen que están totalmente asimilados al nuevo estado y son felices. Un enviado nos invita a dar un paseo. Nuestra sorpresa mayor, es que con solo pensarlo, estamos en el lugar que deseamos. Viajamos a la misma velocidad del pensamiento. Sin rutas, sin vehículos, sin contaminación. Al ver los habitantes notamos que son similares a nuestro antiguo mundo, pero observamos que solo se ocupan de progresar y mejorar su calidad de vida. Han comprendido la necesidad de vivir en paz y de trabajar para el bien de todos.

Nos vamos enterando, que tienen un Jefe Supremo, al que llaman Gran Espíritu. Conviven todas las razas juntas, no tienen fronteras porque son un solo país. Son extraordinariamente activos, su capacidad mental es asombrosa, la cantidad de tareas que desarrollan los mantiene ocupados la mayor parte del día. Descansan 6 horas diarias en un mismo horario y en ese lapso desaparece todo movimiento. Robots con la misma apariencia de ellos, están programados para las tareas indispensables mientras descansan.

Me llama poderosamente la atención, al ver un niño recién nacido, que a diez centímetros aproximadamente desde el costado derecho de su ombligo, asoma algo que parece una mano. Una persona a mi lado me explica que, ante la necesidad de concretar la cantidad de tareas que mentalmente están capacitados para realizar, la evolución natural de las especies, les va confiriendo un tercer brazo, que seguramente en unos cientos de años mas habrá llegado a formarse totalmente y podrán disponer de él. Me imagino un niño zurdo y supongo que la mano le saldrá de ese lado. Me contesta que sí al leer mi pensamiento. Esto me preocupa y le pregunto a Marisa, si cualquier cosa que piense, será automáticamente leída por la persona que tenga al lado. Me dice siempre telepáticamente, que haciendo una pequeña presión, sobre el lado derecho de mi frente, mis pensamientos no son leídos. De esa forma si no quiero comunicarme con alguien puedo no hacerlo. Veo que toman una bebida casi transparente como el agua, que contiene todo lo necesario para alimentarse. También hay lugares muy lujosos, donde pueden disfrutar de comidas normales si desean hacerlo, más por la cantidad de tareas en que están dispuestos, no les interesa perder ese tiempo, lo dejan para algún acontecimiento importante.

En sus paseos pueden trasladarse a varios puntos del planeta con el pensamiento, se atomizan instantáneamente y se corporizan donde desean; así que cada día les resulta extraordinario. Pueden trasladarse de un punto a otro del planeta. Por ejemplo: haciendo una comparación con nuestro mundo del pasado, desayunar en la Argentina y en la China almorzar y luego tomar una merienda en Norteamérica.

Pueden también viajar a otros mundos, pero para eso, necesitan autorización del Jefe Supremo. Hay otros mundos atrasados donde aún no han llegado a su evolución y son visitados por el cuerpo de Ciudadanos Mayores, personas que tienen algunas hasta 200 años, aunque físicamente parecen de 50. Son los encargados de concientizar la conveniencia de vivir en paz. Lo hacen por intermedio de mensajes subliminales, no en cuerpo presente. Consideran que no deben interferir en ninguna Nación y que se debe respetar la autodeterminación. Pero es su misión convencerlos de que el estado de paz, es totalmente superior al estado de guerra.

Continuamente están en esta tarea y van lentamente logrando resultados. Mi mente me dice que no puedo soportar por mucho tiempo mi condición. O denuncio yo mismo mi situación o busco la forma de regresar. Averiguo que hay naves que realizan viajes, regresando a la tierra del pasado, con la misión de encontrar todavía algunos humanos escondidos en cavernas, luego de la última deflagración, para virtualizarlos.

A partir de ese descubrimiento, busco la forma de poder abordar una de esas naves sin que noten mi presencia. Se me ocurre la idea de que, si aún quedan sobrevivientes no virtualizados, puedo interiorizarlos de mi experiencia actual y convencerlos de formar tribus sanas de mente y deseos de vivir en paz, poblando nuevamente la tierra y no volver a cometer los errores que nos llevaron a la autodestrucción.

A Tomás lo veo muy contento con su nueva condición y me parece que mas lo disfruta, porque ve a su mujer Elba, lejos de los problemas de salud que tenía y no me animo a comentarle mi idea. Si ellos son felices, es porque han cambiado totalmente su estado, lo que no aconteció conmigo. Así que tengo que ver, de qué forma puedo escabullirme solo, en alguna de esas naves y llevar adelante mi proyecto.

La solución la presenta un coordinador de viajes, proponiéndonos una visita al centro de experimentación interplanetaria, que aceptamos de inmediato; yo sobre todo, ya que puedo ir estudiando los movimientos del personal de las naves.

Nos muestran amablemente el funcionamiento de los poderosos vehículos interplanetarios. Enormes, casi pareciendo una ciudad en miniatura. Nos explican que el tiempo de transportarse es casi instantáneo, al pasar de una dimensión a otra, por la relatividad de tiempo y espacio. Demoran varios años en cada misión, hasta lograr lo que para ellos, resulte suficiente en cuanto al adoctrinamiento de los habitantes del planeta que escojan, así que las naves tienen todas las comodidades y cubren las necesidades de todo tipo, que puedan solicitar los tripulantes.

Se nos agrega un grupo de visitantes y formamos un grupo mayor, moviéndonos por los distintos compartimentos de la nave. Casi sin darme cuenta, me encuentro en un lugar solo, sin nadie a la vista. No puedo dejar escapar esta circunstancia y me introduzco en un pequeño cuarto, donde guardan elementos de limpieza. Pasan los minutos y nadie parece darse cuenta de mi desaparición.

En un momento que tuve aparte con Marisa, al comenzar la visita, me animé a confesarle mi situación; me llamó la atención que no le produjera la sorpresa que yo esperaba, me dijo que había notado en mí, algunas circunstancias distintas; que hiciera lo que mi conciencia me dictara y que ella estaría bien. Seguí adelante con mi plan y sentía que alguien, me había preparado para esta misión.

Estuve dos días escondido sin notar ningún movimiento, pude desplazarme dentro de la nave hacia otros compartimientos que necesité, sin que nadie notara mi presencia. Casi no quedaban guardias, al no estar la nave programada para viajar de inmediato.

Al tercer día algo ocurrió. Un rápido movimiento de personas y equipos, por lo que sentía desde mi escondite, me hizo suponer, que algún acontecimiento se produciría a la brevedad. Un zumbido seguido de un aroma dulce y pesado me invadió y me sumí en un profundo sueño.

Al despertar, esperé un tiempo, y al cesar los ruidos de lo que parecía un desembarco de equipos y personas, me deslicé buscando alguna salida. Al ver varios tripulantes vestidos con una ropa similar, a la que había visto en un placard de mi escondite, regresé a éste y vistiendo esas ropas, un casco y elementos de limpieza, me dirigí resueltamente hacia una puerta de salida junto con los demás. Al verme afuera, la orografía me resultó familiar; había visitado hacía unos años los cerros de los siete colores en Jujuy y a lo lejos, los distinguía. Estaba en la tierra del pasado. Me escondí en unos matorrales y al anochecer me alejé del lugar. Pronto sentí que mis rodillas no me respondían y al mirar mis manos rugosas, comprendí, que había vuelto a mi estado anterior terrenal. Mi misión, era encontrar sobrevivientes antes de ser descubiertos y virtualizados. Escondernos, al tiempo que les fuera contando mi increíble experiencia, e inculcando la idea de un mundo nuevo, sin guerras. Y lograr, con la ayuda de Dios, a quién no había oído nombrar, en ningún momento en el futuro visitado, formar una nueva tierra, con la cantidad de habitantes suficientes como para darnos a conocer y plantear a los visitantes del futuro, que seriamos capaz de vivir un presente en nuestra tierra… en paz…

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