Parque Jurásico

parque jurásicoEn 1990 se publicó una novela que cambiaría el mundo del cine. Michael Crichton, un autor procedente de la medicina y la antropología que había firmado grandes éxitos como La amenaza de Andrómeda o Esfera, también llevadas al cine, publica Parque Jurásico. El libro de Crichton probablemente se vio relegado a la sombra por un fenómeno que lo superó con creces. En 1993 Steven Spielberg llevó a la gran pantalla la obra de Crichton y el mundo de la animación por ordenador y los efectos especiales dieron un salto de gigante.

Hablemos antes del libro. Una aventura en la que el médico que es Michael Crichton imagina que podría ocurrir si la clonación, que en aquellos momentos daba sus primeros pasos (la oveja Dolly nació en 1996), se utilizara con éxito para revivir a los dueños del planeta de hace 120 millones de años, los dinosaurios. El libro es un constante aviso de la incapacidad del ser humano para controlar la Naturaleza, una advertencia de que no puede jugar a ser Dios cuando ni siquiera alcanza a entender el misterio de la vida. Utilizando como hilo conductor de estos pensamientos la Teoría del Caos, el libro pretende prevenir de los efectos desconocidos e impredecibles, que este peligroso juego puede provocar en el planeta Tierra.

La adaptación cinematográfica de Spielberg no se olvida de este pensamiento y lo plasma en la figura del matemático Ian Malcom (interpretado por Jeff Goldblum), que es la voz de la conciencia del dueño de Parque Jurásico (el brillante actor Richard Attenborugh). Pero para desgracia de los grandes actores que había en la película, los verdaderos protagonistas eran los dinosaurios. Ver vivos a los terribles lagartos que nos fascinaban de pequeños robaba los focos a cualquier otro intérprete. Tiranosaurios, tricerátops, brontosaurios o los terribles velocirraptores provocan el estremecimiento y a la vez el disfrute de los espectadores de todas las edades. Y la historia que tan profunda moraleja quedaba narrada en el libro se diluía ligeramente al dar todo el protagonismo a los dinosaurios. Pero, sinceramente, ¿alguien se atrevería a limitar las escenas a un Tiranosaurio?

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