La vida en otro mundo (más allá de la vida)

ALICIA LIDDELLIN

La vida en otro mundo (más allá de la vida)

-¡Cállense no puedo oír nada!-gritó Alice molesta llevaba más ciento cincuenta años intentando contactar con el mundo de los vivos y gracias a Emy, Jesús estaba a punto de perder al única posibilidad de regresar al mundo de los vivos.

-¡¿De qué te preocupas?! Al final no lo conseguiste la primera vez y no lo conseguirás ahora, ya deja de preocuparte-dijo Jesús mientras pelaba una mandarina y dando un torpe y accidentado golpe al espejo que Alice estaba usando para contactar con el mundo de los vivos haciendo que se rompiera en mil pedazos.

-¡AAAAA! ¿¡Que hiciste?!-gritó Alice arrodillándose frente al espejo roto.

-Jesús hizo bien, somos fantasmas y aquí es donde debemos estar, ¡este es nuestro mundo!-dijo Emy levantando los brazos y mostrando la enorme ciudad constituida de al menos diez castillos donde habitaban fantasmas de todas las épocas.

-¿Hablas de una ciudad donde todos vivimos en castillos encerrados y a veces enfadados?-dijo sarcásticamente Alice, estaba cansada de que siempre le dijeran que ese mundo era mejor que el de los mortales, pues como decía Alice la vida muerta era súper- aburrida.

Todos los días Jesús y Emy sus compañeros de muerte la despertaban al alba de los mortales para hacer ejercicio, tanto en vida como en muerte Alice jamás había sido muy atlética así que terminaba exhausta, para acabar de amolar, debía cazar su propio desayuno consistente en ratas, los únicos seres capases de entrar al mundo de los fantasmas, después de cazarlos debía de regresar al castillo donde vivían y repartir las ratas entre la gente del castillo , después de eso Alice tenía el resto del día libre hasta la hora de la comida , desgraciadamente durante ese tiempo libre tenía que soportar a Emy y Jesús pues al ser sus compañeros de muerte debían estar cerca en todo momento. A la hora de la comida pasaba lo mismo a cazar ratas y a la hora de la cena ¡más ratas! Y así se repetiría eternamente por siempre, sin embargo ese día sería diferente.

-¡Basta! ¡Estoy cansada!-gritó Alice levantándose del piso.

-¡¿He?!- exclamó Emy extrañado.

-Estoy cansada de seguir varada en este maldito lugar, estoy cansada de que siempre tendré que estar con ustedes y estoy cansada ¡de no hacer nada nunca!-gritó Alice levantándose los brazos al aire y dejándose caer al piso pesadamente

-Mira… Alice, creo que ya es hora de que entiendas mejor que nadie, que este es tu mundo, sé que no es el mundo con más vida, pero debes entender que ya no somos mortales, nuestro tiempo en ese mundo se ha acabado ahora debemos “vivir” aquí y debes aceptarlo-le dijo Emy abrazándola. Alice no le alego nada, solo se echó a llorar desesperada, Jesús le hizo una seña con la mano a Emy y ambos se fueron dejándola sola.

Alice siguió llorando un rato, estaba cansada de vivir en ese mundo su mente siempre había estado consiente de que ella no soportaría más de mil años varada en ese mundo, estaba en esas meditaciones cuando llego Xico un fantasma, que tenía fama de traidor y tramposo, todos sabían que si era así, además de algo misterioso pues no vivía en ningún palacio de la ciudad, habitaba en una casa a las afueras del vecindario, muchos decían que él conocía una forma de pasar al mundo de los mortales

-¿Por qué lloras Alice querida, que es lo que tanto te aflige?-preguntó sínicamente Xico

-¡Que te importa fantasma idiota y cretino!-le gritó Alice molesta mientras se limpiaba las lágrimas.

-Nada, nada, es cierto, pero no es misterio que tú no disfrutas del mundo de los fantasmas, todos lo saben, además de que deseas regresar al mundo de los mortales-dijo Xico con una sonrisa sínica

-¿Qué quieres?-preguntó Alice levantándose del suelo.

-Ayudarte, nada más, mira ven-dijo Xico mientras le hacía una seña con la mano para que lo siguiese a su cabaña. Alice no sabía a qué enfrentarse, no importaba cuanto valor tuviera al igual que los demás fantasmas Alice le temía un poco a Xico, pero no tenía más remedio que seguirle pues Xico comenzó a ponerse insistente, Alice le seguido y una vez dentro de la cabaña de Xico, esta se quedó asombrada, estaba llena de cosas del mundo de los mortales, botellas con químicos, comida humana, y hasta aves en jaulas

-¿De dónde sacaste todo esto?-preguntó Alice asombrada, pero a la vez aterrada, las cosas humanas significaban que Xico había encontrado la manera de llegar al mundo de los mortales, eso nunca era bueno.

-Del mundo de los mortales, eso es con lo que quería ayudarte. Yo sé que deseas volver, efectivamente yo ya sé cómo, he ido varias veces sin embargo, no precisamente como crees-continuó Xico

-¿A qué te refieres?-siguió preguntando Alice, sinceramente no entendía ni una palabra de lo que le estaba hablando.

-A que si pasas al mundo de los vivos, no podrás disfrutar mucho eres incorpóreo así que los mortales no pueden verte, no puedes tocar nada, etc.-dijo seriamente Xico.

-¿Y entonces de que me sirve ir?-le preguntó Alice, empezando a considerar la idea de vivir eternamente soportando a Emy y Jesús

-Ah, es que logre hacer que los mortales nos vean-dijo Xico sonriendo aún más sínicamente, Alice comenzó a atar los cabos, sabía que Xico le ofreciera llevarla al mundo de los mortales, más ahora que sabía que era sin importar que fuera no podría disfrutar del mundo por ser incorpórea, era posible que Xico le vendería algo que la dejaría disfrutar del mundo, sin embargo le costaría muy caro

-¿Entonces qué es lo que quieres a cambio?-preguntó Alice mirando a Xico con resignación

-Sabía que lo entenderías… -dijo Xico y comenzó a caminar por la cabaña con las manos en la espalda

-Sabes no necesito nada del mundo de los fantasmas, más bien necesito que me hagas una tarea en el mundo de los mortales-continuó Xico tratando de mantener su acostumbrado misterio que empezaba a desesperar a Alice

-Ve al grano, Xico-dijo Alice cruzando los brazos molesta.

-Te pasare al mundo de los mortales, te volveré corpórea, pero a cambio y como pago tendrás que entregar a un paquete a unos amigos mortales-dijo seriamente Xico.

-¿Y qué clase de paquete?- preguntó Alice, estaba consciente de que Xico no debía andar en buenos pasos ni ahí ni con los mortales.

-No, no, no entremos en detalles, después de todo no te interesa, así que ¿trato hecho o no?-dijo Xico extendiendo la mano. Alice lo pensó unos minutos, quizá nunca podría volver por su cuenta al mundo de los mortales, Xico le ofrecía una oportunidad de una sola vez.

-Trato hecho-exclamo Alice estrechándole la mano.

-Muy bien-respondió Xico y rebuscando entre los estantes de su cabaña, dio finalmente con una botella de raro color azul

-Bien, bien, este líquido te ayudara a ser corpórea momentáneamente es decir por tres días, si a los tres días no regresas al lugar donde llegaras, te desvanecerás en el aire o si te hieren de muerte-dijo Xico entregándole la botella a Alice.

-Glup, ¿Es peligroso?- preguntó Alice comenzando a asustarse mientras abría la botella.

-Más o menos, ha no llores todo saldrá bien-dijo Xico poniéndola delante de un espejo que estaba en un tocador en una esquina de la cabaña.

-Ahora bebe la botella-le dijo Xico, Alice obedeció no sin titubear un poco.

-Y ten-dijo Xico entregándole un paquete de tamaño mediano envuelto en papel oscuro, y atado en cuatro partes con un cordel, Alice tomo el paquete y Xico añadió

-Terminaras en una guarida secreta que tengo en el mundo de los mortales, en la mesa encontraras la dirección a donde debes entregar el paquete, así como una serie de indicaciones ¡que debes seguir al pie de la letra!-exclamó Xico y empujo a través del espejo a Alice.

-Our vuoa-se despido Xico viéndola desvanecerse en el portal del espejo.

Alice no pudo decirle nada pues poco a poco sintió como su cuerpo comenzaba a tomar forma corpórea, finalmente después de unos minutos Alice se encontró en una lúgubre y abandonada bodega, Alice entonces se vio. Ya no flotaba y ahora tenía su cuerpo carnoso aunque pálido y algo rígido, sin embargo en prefecto estado.

-Soy semi-mortal-se dijo así misma Alice viéndose, tenía un vestido corto y oscuro, mallas y zapatos negros, su cabello largo y oscuro estaba suelto y le llegaba a la espalda. Entonces mientras seguía observándose en el espejo, Alice no se dio cuenta que una voz detrás de ella le llamaba

-¡Alice, Alice!-seguía gritando la voz, fue entonces que Alice reacciono y volteo hacia la mesa que era de donde se venía la voz. En la mesa junto a la hoja que Xico había mencionado, se encontraba un medallón con la forma de la luna y abriéndolo se encontró con Xico

-Toma el medallón, servirá para comunicarnos-dijo Xico con una fea sonrisa.

-¿Por qué me miras así? ¡Pervertido!-exclamó Alice notando su mirada.

-De mortal, eres hermosa-dijo Xico.

-¡Pervertido!-se despidió Alice y de un golpe cerro el medallón.

-Ahora tengo que ir a pagar mi deuda-se dijo Alice y colgándose al cuello el medallón, tomo la lista y el paquete y salió de la bodega, hacía años que había estado en la tierra, era momento de ver cuánto había cambiado.

Mientras tanto en el mundo de los fantasmas Emy y Jesús estaban desesperados porque no encontraban a Alice, al ver lo triste que estaba decidieron no decirle que les ayudara a buscar la comida, sin embargo era ya la hora de la cena y en la comida casi los linchaban, entre los dos no habían llevado muchas ratas, pues casi siempre era Alice quien les ayudaba mas

-¡Alice!-gritaba Emy por todo el lugar esperando que saliera de donde quiera que estuviese

-¡Alice!-gritó a la vez Jesús

-No regreso, y ya recorrimos toda la ciudad, tiene que haberse escondido en algún sitio-dijo Emy muy seriamente.

-Pues después de cómo le gritaste, no me imaginó por que más se haya escondido-dijo Jesús a manera de indirecta.

-¿Qué insinúas?-preguntó Emy deteniendo su marcha.

-Que eres tú el que siempre le regaña-dijo Jesús.

-¡A ti ni siquiera te importa!-le gritó Emy. Iban a seguir discutiendo cuando, escucharon a Xico caminar por ahí, era bien sabido que a esa hora todos buscaban ratas a las afueras de la ciudad sin embargo siempre que Xico rondaba por el vecindario era mala señal, Emy y Jesús lo siguieron hasta un tiradero cerca de la casa de Xico , fue ahí donde lo detuvieron.-¿A dónde vas pequeño pelmazo?-preguntó Emy sujetando del cuello a Xico.
-A mi casa ¡soquete! ¡A donde más!-exclamó Xico tratando de soltarse de Emy, mas no lográndolo, pues Emy era considerablemente más fuerte que él.

-Vaya, vaya, supongo que tú no tienes nada que ver con la misteriosa desaparición de Alice, ¿he?-le dijo Jesús mientras comía una mandarina.

-Sinceramente… No- dijo Xico con una estúpida sonrisa. Emy y Jesús se miraron el uno al otro con sonrisas de complicidad

-Tu que dices Jesús, ¿le sacamos la información a la mala o a la buena?- le preguntó Emy con una sonrisa.

-Pues según los códigos de los mortales se debe de hacer a la buena-dijo Jesús devolviendo la sonrisa.

-Es cierto, es cierto… pero… nosotros ya no somos mortales-dijo Emy y sin más le metió tremendo puñetazo en la cara a Xico que a pesar de estar muerto le hizo ver las estrellas, y seguido del puñetazo Emy y Jesús se lo agarraron a trancazos y golpe a golpe, Xico sentía que aún estaba vivo.

-¡Basta, basta, basta! les diré, le diré donde esta Alice-dijo Xico a punto de soltar las lágrimas, y recuperándose de la golpiza Xico se puso de pie

-Yo, yo, yo-comenzó a tartamudear Xico, si le pedían que regresara a Alice al mundo de los fantasmas sus planes se arruinaría.

-¡Habla!-le gritó Jesús levantando el puño amenazante.

-Yo la envié al mundo de los mortales-dijo cortantemente Xico.

-¡¿Qué!?-exclamaron a coro Emy y Jesús de verdad sorprendidos.

Mientras tanto en el mundo de los mortales Alice comenzaba a acostumbrarse a muchas cosas, los autos, las televisiones así como a los modales tan barbaros y poco civilizados, en opinión de Alice .Así que mientras se acostumbraba al cambio camino por las calles tumultuosas y locas de la ciudad buscando la dirección que venía en el papel, finalmente y después de varios minutos de caminar, llego a una vieja fábrica abandonada de hilos, donde a la entrada un par de guardias fuertemente armados la recibieron con brusquedad

-¡¿Qué quieres?!-preguntó uno de los guardias dispuesto a dispararle si era necesario.

-Yo traigo un paquete que un… joven me mando traer… se llama Xico-respondió Alice, los dos guardias se miraron con incredulidad.

-Espera aquí-dijo uno de los guardias y se adentró en la bodega, Alice y el otro guardia se quedaron en un silencio sepulcralmente aterrador, después de un rato el guardia regreso

-Pasa-dijo y Alice lo siguió al interior de la fábrica donde encontró montones y montones de paquetes con sustancias blancas y brillas en su interior , apilados alrededor de las paredes , Alice se quedó pensando , no tenía ni idea de que eran todos esos paquetes pero algo le decía que estaba en malos pasos Xico.

Finalmente y después de subir una escalera de caracol a la oficina de la bodega, llegaron a lo que parecía una reunión de gente importante.

-Jefe, llegó la enviada de Xico-dijo el guardia mostrando a Alice, el hombre volteo era un joven adulto barbudo y con una mirada fría y calculadora

-Vaya-alcanzo a decir el hombre verdaderamente sorprendido, hizo una seña con la mano y el guardia salió de la habitación.

-Acércate-dijo el hombre, Alice se acercó y una vez que estuvo frente a él, el hombre le abrió le boca con las manos y reviso sus dientes minuciosamente, después de su examen dental, la soltó.

-¿Hace cuánto que no estás en la tierra de los mortales?-preguntó el hombre seriamente.

-Creo ciento cincuenta años, años más, años menos-respondió con resignación Alice.

-Demasiados años, según Xico el lleva como dos o tres nada más-dijo el hombre más para sí que para otra cosa.

-Bueno, ahora entrégame el paquete-dijo tiernamente el hombre, Alice saco el paquete y se lo entrego con una sonrisa forzada.

-Excelente-dijo el hombre para sí, mientras abría el paquete y mostraba su contenido, una botella con un líquido de un tono de azul brillante.

-¿Sabes que me acabas de dar?-le preguntó sonriente el hombre, pero su sonrisa era sínica nada amable, Alice negó con la cabeza.

-Esta es una sustancia que los fantasmas tiene, a ellos no les sirve de nada, pero en los mortales…. Les da la inmortalidad-dijo el hombre. Fue entonces que Alice se dio cuenta de la realidad, no importaba si ella ya era de otro mundo, lo que Xico había hecho afectaba a ambos mundos y en raro acto de valentía, le arrebato la botella al hombre se la bebió de hilo.

-¡Estúpida! ¡En un fantasma esta sustancia hará que te desvanezcas poco a poco!-gritó el hombre molesto, Alice empezó a sentir una terrible sensación de nauseas, el hombre la sujeto del cuello y la aventó al suelo sin que Alice no pudiera ni moverse, su estómago estaba quemándole.

-¡Otelo, Otelo!-gritaba el hombre algo desesperado, después de unos segundos el guardia de la entrada apareció

-Llévatela y enciérrala, cuando haya desaparecido recuperare la sustancia ¡y háblale a Xico!-gritó el hombre aventando a Alice hacia el hombre, fue así como Alice termino en un sucio armario de utensilios de limpieza.

Xico por su parte se enfrentaba no solo a la posible golpiza por parte de Emy y Jesús, por haber manda a Alice al mundo de los mortales, sino también a tener que explicar cómo había conseguido pasar al mundo de los mortales.

-Es por los espejos, necesitas un espejo que este localizado en un lugar lúgubre y parecido a este mundo, es por eso que Alice no lo lograba, un espejo de mano no sirve de nada-explicó Xico, iban a seguir interrogando a Xico, Emy y Jesús, cuando sonó el comunicador que Xico tenía para González, el hombre al que Alice debía entregar el paquete.

-Permítanme, necesito contestar-dijo Xico, nerviosamente, ahora no necesitaba, más problemas y González representaba uno, Emy y Jesús lo soltaron, y Xico contestó.

-González… ¡hola!, ¿recibiste mi paquete?-preguntó Xico aun nerviosa y cortantemente.

-La fantasma que mandaste, ¡se tomó la sustancia!-le dijo González molestó.

-¿¡Que?!-preguntó Xico asustado, él sabía que eso significaba que peligraba no solo la existencia de Alice, sino también a suya, la de el mundo de los fantasmas y la del mundo de los mortales.

-Así es, se tomó la formula y si decides venir por ella, deberías considerar dos cosas, o le sacas la sustancia o la sacó de ti-le amenazo González y colgó, Xico se sentó pesadamente en una silla y su mente ida comenzó a idear en voz baja, hasta que Emy lo saco de su concentración.

– Xico, ¿Quién era ese?, ¿de qué pócima estaba hablando? ¿Y por qué tiene a Alice?-le preguntó Emy levantándolo de nuevo del cuello, sin que esto le afectara nada.

-Él es un narcotraficante yo iba al mundo de los mortales a entregarle cosas del mundo de los fantasmas, yo le dije a Alice que si quería ser tangible en el mundo de los mortales debía de entregar un paquete a ese narcotraficante, como pagó. El paquete contenía una pócima que da la inmortalidad a los mortales, así que en un tipo como González es un peligro, pero Alice se la tomó, ahora corre peligro ella-explico Xico con la mirada ida

-Tenemos que ir por ella-dijo firmemente Jesús.

-¡¿Qué?!-exclamó Emy alterado.

-¡¿Qué?!-exclamo Xico aterrado.

-Si debemos salvar nuestro mundo y a Alice-dijo Jesús con firmeza.

-Pero es el mundo de los mortales ¡no hemos estado ahí en más de medio siglo!-le recordó Emy consiente de que en ese tiempo el mundo debió de haber cambiado mucho.

-No importa, debemos correr el riesgo, Alice haría lo mismo por nosotros, claro si estuviéramos igual de locos que ella-dijo Jesús murmurando lo último.

-De acuerdo, pero el pequeño pelmazo ira con nosotros-dijo Emy sujetando a Xico antes de que este pudiera huir.

-Desgraciadamente lo necesitamos-dijo para sí Jesús.

-¿De verdad tengo que ir con ustedes al mundo de los mortales? , es que en realidad la idea de desvanecerme y me hagan una poción-preguntó tontamente Xico.

-No nos interesa, ahora, ¿cómo vamos al mundo de los mortales?- preguntó Emy apretando más y más el pescuezo de Xico.

-Haha… ya que, bueno primero que nada deben de saber que los fantasmas somos reconocibles por nuestros dientes, en ellos está dibujado nuestro mundo, así que jamás dejen que les vean los dientes, ahora tomen esta pócima y estamos listos para partir, Emy y Jesús bebieron la pócima sintiendo las mismas nauseas que Alice y mientras se mareaban por la pócima Xico los lanzó al espejo, esperando que desaparecieran en el mundo de los mortales, más su plan no pudo ser , Emy alcanzo a sujetarlo del pescuezo y arrástralo con él a través del espejo , al igual que Alice del otro lado se encontraron en la vieja bodega abandonada

-¡Malditos yo no quería venir!-gritó Xico levantándose del suelo mientras levita, Emy y Jesús se pusieron de pie.

-Mira Emy, ¡ya no estamos flotando!-exclamó Jesús emocionado, mientras se ponía de pie.

-¿A dónde Xico?-le preguntó Emy igualmente poniéndose de pie y buscando a Xico por todos lados, este en cuanto había llegado al mundo de los mortales, tomo una botella de la mesa y la bebió de hilo, él no se había hecho corpóreo en el mundo de los fantasmas, por suerte tenía más pócimas en esa vieja bodega.

-¡Vámonos!-dijo Xico volviéndose visible y dejando que sus pies volvieran al suelo, y tomando un morral de la mesa, salió de la bodega corriendo seguido de Emy y Jesús que se encontraban perdidos en un mundo tan actual y caótico.

Corrieron por las calles de la ciudad, no sin varias paradas técnicas por parte de Jesús en cada puesto de comida, finalmente después de un largo trecho de calles y barrios, llegaron a la fábrica, donde se escondieron detrás de unos arbustos, la puerta aún seguía vigilada por los dos guardias fuertemente armados, Xico les recordó que si morían en el mundo de los mortales se desvanecerían así que debían diseñar un plan para entrar sin ser vistos.

-Ya se, uno de nosotros distrae a los guardias mientras los otros entran al edifico, ¿he?-dijo Jesús muy animado.

-Ya que-se resignó Xico, dándose cuenta de que era ya su única opción.

-¡Genial!-exclamó Jesús y saltando de entre los arbustos comenzó a incitar a los guardias a que se echarán a correr detrás de él, Xico y Emy procedieron a entrar en el edificio, que extrañamente estaba sin seguridad por dentro.

-¿Cómo es que conociste a esta gente?-preguntó Emy dándose cuenta de todas las cosas que tenían en esa vieja fábrica de hilos mientras corrían buscando a Alice.

-No preguntes, yo era muy diferente de mortal pero conserve muchos lazos con las personas que conocí- respondió Xico guiñando el ojo, después de recorrer varias veces la fábrica, Xico y Emy comenzaron a prestar atención en el ruido a su alrededor pues podrían jurar que se oía un gato quejándose de que tenía hambre.

-¿Escuchaste eso?-preguntó Emy levantando los oídos.

-Sí, es como un gato zombi-dijo Xico pelando el odio también.

-¡Auxilio! ¡Tengo hambre! ¡Soy yo Alice su prisionera desde hace dos días y medio!-gritó Alice tratando de recordar hacia cuanto la tenía encerrada.

-Esa es Alice, ¡vamos!-dijo Emy seguido de Xico comenzaron a correr en dirección desde donde venía el grito.

Una vez que llegaron a la puerta del viejo almacén se encontraron con que ya los habían descubierto haciendo que Xico se pusiera pálido, pues González y su gente tenían a Alice y Jesús como rehenes, Alice estaba enferma pues la pócima empezaba a hacer efecto.

-¿Creyeron que podrían entrar así como así?-dijo González con una sínica sonrisa.

-Hola… González-dijo Xico en seco.

-¿Quiénes son ellos Xico? ¿Fantasmas?-preguntó González tratando de ver la posibilidad de vender la inmortalidad de todos ellos.

-No, no, ellos son… unos amigos de… aquí-tartamudeó Xico nervioso, González siguió sonriendo sínicamente.

-Revísenles los dientes-dijo González, los guardias revisaron los dientes de Jesús y Emy.

-Son fantasmas-respondieron los guardias.

-Xico, Xico, mientes, algo muy mal acostumbrado en ti… mátenlos a todos-continuó González, y desenfundando las armas Xico vio la última oportunidad en un segundo.

-Alto, alto, espera, si le sacó a Alice la pócima de su cuerpo ¿nos dejaras regresar a nuestro mundo?-dijo Xico firmemente.

-Claro, aunque no sé cómo lo lograras-dijo González con una risita malvada, el sabia mejor que nadie que la única forma de sacar la pócima de Alice era matándola.

-¿Qué haces?-preguntó Emy aterrado de que Xico hiciera una tontería.

-Confía en mí, se lo que hago-y sacando de su morral una botella de insulso color amarillo la dio de beber a Alice.

-Tomate esto, necesito que lo hagas si quieres salir de aquí-le dijo Xico al oído de Alice y está sin esperar más bebió el contenido de la botella. Una vez que Alice se bebió el contenido de la botella y poco a poco comenzó a notar que se elevaba.

-¿Qué me está pasando?-preguntó Alice dándose cuenta del hecho.

-¡¿Qué le hiciste Xico?!-preguntó González sujetándolo del pescuezo.

-Volverá a su forma incorpórea poco a poco-dijo Xico y de golpe se bebió otra pócima del mismo tono , así como paso una a Emy y Jesús a quienes les paso el mismo efecto que a Alice .

 

Bookmark : permalink.

Los comentarios están cerrados.