La puerta del alma

FERNANDO BETANCO

La puerta del alma

Mi maestro me llevo holográficamente al planeta RTW-247, lo que vi allí es algo que me perturbo por mucho tiempo.

Hicimos muchas excursiones, en las selvas que aun quedaban, en el ártico cada vez más reducido, en las ciudades… en una de estas observamos a un humano pidiendo auxilio. Lo hacía de una manera desesperada, angustiosa. Nadie le hizo caso. Al final cometió su propia autodestrucción.

Nunca entendí el porqué la gente actuaba de esa manera hasta que mi maestro me enseño que si bien es cierto hay muchos humanos que hacen daño, la mayoría son buenos. Le pregunte que entonces por qué no le habían ayudado a esta persona. Me contesto que simplemente esa persona no parecía necesitar ayuda. Le conteste que eso era imposible pues su alma estaba más triste que una flor marchita, a lo que él me respondió que los humanos no pueden ver el alma de las personas, no pueden ver más allá de lo material y el dolor de esa persona estaba en el interior. Ellos se engañaron por su aspecto pues creían que era “un respetable y feliz hombre de negocios”.

Concluí que los humanos, sobre todo los que viven en grandes ciudades son como maquinas egoístas, se interesan solo en el caparazón de sus cuerpos. Aunque en esencia sean buenos, esta cualidad es cortada desde pequeños por el anhelo de los bienes materiales.

Desde entonces no visito a los humanos del planeta RTW-247. No creo que las cosas sean diferentes, no creo que pueda sacar algún provecho de esa raza, no ahora que todavía estoy en formación.

Pero quizás en alguna ocasión pueda ir a visitarlos y enseñarles como abrir la puerta del alma.

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