La Biblia

bibliaHace aproximadamente 3.000 años se comenzaron a escribir las primeras líneas del libro más leído, vendido y traducido de la Historia. Las Sagradas Escrituras, los textos fundamentales de judíos y cristianos, forman el grupo de libros de la Biblia. Se trata de libros que se dividen en los pertenecientes al Antiguo y al Nuevo Testamento. El Tanaj es el grupo de libros del Antiguo Testamento, que para los judíos conforman la Biblia en su totalidad. El Nuevo Testamento completa la Biblia para los cristianos. No es por tanto extraño que siendo el libro sagrado de dos de las tres grandes religiones monoteístas esté en el primer lugar de la lista de más vendidos.

Aunque sea difícil, intentemos centrarnos en su aspecto literario. Escrita originalmente en hebrero, arameo y griego, la transmisión a lo largo de los siglos y las cientos de traducciones que se han hecho no han rebajado la intensidad de las narraciones. El Antiguo Testamento recoge las narraciones de cómo Dios creó todo lo que existe, de cómo creó al ser humano y de cómo el pueblo de Israel se formó y fue elegido. La forma de explicar estos conceptos en sí mismos tan complejos hace de la Biblia un libro único, un conjunto de narraciones a veces presentadas casi como leyendas que ayudan a entender el mundo tal y como lo entiendes los creyentes judeocristianos. A partir de 1943, con la publicación de la Encíclica Divino Afflante Spiritu, Pío XII dio un paso más y reconoció algunas características de los textos sagrados que debían tenerse en cuenta en su estudio: “No por eso se debe admirar nadie que tenga recta inteligencia de la inspiración, de que también entre los sagrados escritores, como entre los otros de la antigüedad, se hallen ciertas artes de exponer y narrar, ciertos idiotismos, sobre todo propios de las lenguas semíticas; las que se llaman aproximaciones y ciertos modos de hablar hiperbólicos; más aún, a veces hasta paradojas para imprimir las cosas en la mente con más firmeza”, asumiendo que también los autores originales de los textos bíblicos tenían inclinaciones literarias a la hora de redactar las Escrituras.

Quizá es el Antiguo Testamento el grupo de libros que más giros literarios ofrece, a veces casi narraciones míticas o legendarias que consiguen un efecto más intenso en quien conoce las historias que se narran. En el nuevo Testamento encontramos menos recursos de este tipo, siguiendo una narración más cercana a hechos cotidianos pero donde destacan, sin lugar a dudas, las abundantes metáforas que utiliza Jesús de Nazaret para trasmitir a los hombres su mensaje y la palabra de Dios.

No se trata de un libro de historia al uso, ni tampoco de un conjunto de leyendas de fantasía. Pero se adentra en diferentes géneros literarios con gran maestría, como en el último libro del Nuevo Testamento, el Libro de las Revelaciones, más conocido como el Apocalipsis, de gran complejidad simbólica y casi hermética que sigue escondiendo secretos que los autores no logran descifrar por completo. También encontramos en el cuarto de los libros, el Evangelio de Lucas, un estilo historiográfico, centrado en la narración de los acontecimientos de la vida de Jesús de la forma más objetiva posible, incluso corrigiendo textos de evangelistas anteriores para mejorar la comprensión histórica.

En cualquier caso, la Biblia permite, desde el punto de vista literario, un acercamiento a cada uno de sus libros de forma individual, alternándolos o leyendo todos de un tirón. Y es un muy buen libro con el que aprender, en general.

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