El Quijote

el quijoteEn el año de 1605 se publicó en España una novela que cambiaría el mundo de la narrativa en todo el mundo. Bajo el título de El ingenioso hidalgo Don Quijote de La Mancha, Miguel de Cervantes pasaría a la historia de la literatura por transformar el modo de escribir novelas que había imperado hasta entonces. Una parodia de las novelas de caballería de la época que narra la locura que invade a un hombre, Alonso Quijano, por leer y asimilar como propias las personalidades y aventuras de los caballeros que aparecían en aquellos romances. El propio Cervantes, en e l Prólogo de la Parte Primera del Quijote, expone que su obra “lleva la mira puesta en derribar la máquina mal fundada de estos caballerescos libros”

El éxito del Quijote fue inmediato. Siete ediciones en su primer año y traducciones al inglés y al francés. Y se ha mantenido a lo largo de los siglos. ¿Por qué? Nos encontramos ante la primera novela moderna, la que deja atrás la caballería y la epopeya y representa la vida real, con personajes y situaciones en las que el lector puede encontrar ecos de su propia vida. El Quijote no es una novela de caballerías, en cualquier caso, pero sí una obra que asimila a veces con descaro elementos de obras como Amadís de Gaula, para poder desdibujar con más intensidad aquello que caricaturiza.

Cervantes maneja con maestría otros géneros que mezcla en su Quijote, como la picaresca típica de la literatura española o románticas italianas del siglo XV. Esto añade aún más riqueza a la trama y a su desarrollo, consiguiendo un dinamismo y una frescura novedosos en la narración. Cervantes procedía de una familia de escasos recursos, pero su amor por la lectura suplió su falta de formación académica. El resultado se refleja en el Quijote, donde se entremezclan con naturalidad el lenguaje cotidiano de las gentes de Castilla que Cervantes conocía de primera mano y un lenguaje más elevado que Cervantes conocía de sus lecturas.

El Quijote es una obra compleja por muchas cosas, incluida la gran variedad de personajes que aparecen, más de doscientos. A pesar de ello, Cervantes logra que los actores principales lleven el peso de la trama sin dejar que el lector se pierda o se desvíe, mientras que hay actores secundarios que aparecen cuando la historia los necesita para luego perderse de nuevo y dejar paso a los demás.

Se podría decir que el Quijote es la historia de un antihéroe, de un hidalgo castellano a quien la lectura de novelas de caballerías le nubla la razón hasta el punto de vestirse una oxidada armadura y subirse a lomos de un enjuto caballo, con el deseo de desfacer entuertos y restaurar la justicia allí donde ésta haya sido ultrajada. Y todo en pos de proteger a su amada Dulcinea, la mujer idealizada en la que Alonso Quijano no reconoce a la joven Aldonza Lorenzo.

En fin, no se trata aquí de recomendar la lectura del Quijote, pues eso se da por supuesto. Sólo podemos desear que lo disfruten.

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Harry Stephen Keeler, un novelista enrevesado

Keeler SaturnoEn 1890 nació en Chicago Harry Stephen Keeler, un autor de novela policíaca y de misterio muy peculiar. Y es que acabo de conocer a este autor que escribía con la más absoluta naturalidad, utilizando el lenguaje más directo y popular del que podía hacer gala para que todo el mundo le entendiera, y que narraba rocambolescas historias, con personajes prototípicos y situaciones pintorescas que atrapan al lector más por el enigma que plantean que por la calidad literaria del texto. Pero lo curioso es que apetece seguir leyendo hasta desentrañar el misterio, a pesar de que uno se arriesga a que no se cumplan las expectativas.

El New York Times decía que habían llegado a la conclusión de que el señor Keeler escribía sus peculiares novelas básicamente para satisfacer su propia e indisciplinada necesidad de disfrute de la creatividad. Y es cierto, al leer sus historias se nota que Keeler disfrutaba escribiendo sus libros. Pero la historia de Keeler es tan curiosa como las que él refleja en sus novelas. Vivió en Chicago toda su vida y esta ciudad es escenario de sus obras. Comenzó a escribir y publicar muy joven, historias cortas que aparecían en los llamados pulps, publicaciones de tapa blanda para el gran consumo. En 1924 publicó su primera novela en tapa dura, La voz de los siete gorriones, un ejemplo muy claro de los argumentos enmarañados en los que varios hilos aparentemente inconexos terminan conectando en un mismo desenlace. Poco a poco su estilo se fue complicando, fue dejando de lado la acción para dar más protagonismo a unos diálogos sin mucho sentido e intercalando extrañas historias cortas dentro de la trama principal. Llevó el surrealismo de sus argumentos más allá de lo que su propio editor podía admitir, así que en 1942 dejó de publicar las novelas de Keeler. Hasta 1948 pudo editar con otra editorial estadounidense y en 1953 su editorial británica puso fin a las publicaciones. Curiosamente, Keeler siguió publicando en España, donde la Editorial Reus había editado sus obras; de hecho, algunas de ellas sólo se han publicado en español.

A principios de los años 60 intentó infructuosamente recuperar el éxito del pasado. En 1967, Harry Stephen Keeler murió en su ciudad, Chicago.

Entre sus obras podemos destacar La cara del hombre de Saturno, El enigma del cráneo viajero, Noches de Sing-Sing o Los cinco budas de plata.

Del libro al cine

charlotHay libros muy buenos. Y hay películas muy buenas que han adaptado esos libros al cine. Pero somos lectores y espectadores y siempre queremos decidir cuál de los dos, el original o la adaptación, es mejor. Os dejamos aquí algunos ejemplos, algunos legendarios y otros no tan conocidos pero que queremos recuperar del olvido en el que les sumieron sus adaptaciones cinematográficas.

 

1. El padrino

2. El Señor de los Anillos

3. Los miserables

4. Parque Jurásico

5. Desayuno con diamantes

Historia del libro

SONY DSCHubo un tiempo en el que los hombres no escribían. Hubo un tiempo en el que el ser humano transmitía sus conocimientos mediante la palabra hablada. Las mujeres y los hombres de aquellos tiempos narraban, enseñaban y pensaban sin escribir. Y poco a poco fueron plasmando sus ideas sobre soportes duraderos, como la piedra de las paredes de las cuevas en las que dormían y se protegían de otros depredadores. Después la piel de sus presas sirvió como base de los primeros intentos de plasmar en algo más que dibujos lo que pretendían expresar. Lascas, tablas de madera, de arcilla o de cera, todo podía servir como fondo de los nuevos símbolos que iban surgiendo en las incipientes civilizaciones del Creciente Fértil, Egipto y China.

Aunque las fechas no pueden ser precisas, parece aceptado que fue el cuarto milenio a.C. el que vio los primeros escritos realizados por el ser humano. Egipto, la tierra del Nilo, pasó de la piedra y la madera al papiro y consiguió un soporte ligero, resistente y fácil de transportar, que fue muy utilizado por las grandes culturas del Mediterráneo. En Sumeria se escribía sobre tablillas de arcilla mediante un sistema que hoy llamamos cuneiforme porque los símbolos recuerdan a pequeñas cuñas de forma triangular. En China, unos siglos más tarde, se utilizó el bambú, abundante en aquellas tierras, y la seda para hacer perdurar las palabras. El papiro se enrollaba y se desenrollaba como un largo panel en el que leer el texto; las tabillas de bambú se unían con hilos y se extendían como los papiros. La arcilla se cocía después de escribir sobre ella.

Poco a poco se fueron descubriendo mejores soportes y la madera, la arcilla y el papiro dejaron paso al pergamino. Era un material más costoso de elaborar en un primer momento pero ofrecía más ventajas. La piel de un animal era la base que debía tratarse para lograr una superficie que podía usarse por ambos lados, que permitía borrar lo escrito o dibujado mediante raspado y que dio la oportunidad al codex, al códice, el libro que hoy conocemos, un formato de encuadernación mediante pliegues y cosidos que permitía una mayor agilidad en el manejo para la lectura, así como un almacenamiento más fácil y seguro para el propio libro.

Hasta mediados del siglo XV los libros se escribían y copiaban por encargo, sobre todo en monasterios donde los monjes dedicaban gran parte de su tiempo a reproducir textos y dibujos de obras religiosas o históricas fundamentalmente. Pero alrededor de 1450 hubo un hombre que creyó que podría copiar una Biblia en mucho menos tiempo que el más rápido de los copistas. Johannes Gutenberg creó un sistema de impresión mediante tipos móviles, letras realizadas en plomo a partir de moldes de madera, que plasmaban su silueta tintada sobre el papel mediante la presión que se ejercía sobre ellas con una prensa. Antes se habían hecho cosas parecidas con plantillas de madera, pero se estropeaban muy pronto, mientras que el plomo resistía el uso y el paso del tiempo a partes iguales. El mecanismo de tipos móviles facilitaba el trabajo de impresión, reducía los tiempos y permitía una gran calidad en el resultado. La Historia estaba a punto de cambiar.

En menos de un siglo la imprenta se extiende por Europa e incluso llega a América. Desde la invención de la imprenta y la fabricación en serie de libros, el conocimiento empieza a saltar muchas de las barreras sociales y económicas que limitaban su expansión. Ahora hay más ejemplares de las obras publicadas, no hay que esperar meses o incluso años a ver finalizada una edición y los precios se reducen, dando acceso a más gente.

Han tenido que pasar casi 600 años para que haya un nuevo tipo de soporte para el libro, el electrónico. Quizá también la Historia esté a punto de cambiar.

Los libros más leídos de la Historia

¿Cómo saber qué libros han sido los súperventas desde que el ser humano empezó a escribir y a leer? No es fácil, pero hay varias estimaciones que coinciden en algunos títulos que aparecen indefectiblemente en las listas de best-sellers.

1. La Biblia

El término Biblia procede el griego biblos, libro. En plural, la Biblia recoge una serie de libros sagrados del judaísmo y el cristianismo. Todos los textos que compila fueron escritos entre los siglos X a.C y I d.C.

2. El Quijote

Se han contabilizado hasta casi setecientas ediciones de este relato de aventuras creada Miguel de Cervantes, quien a principios del siglo XVII revolucionó la literatura europea al escribir la primera gran novela moderna.

3. Historia de dos ciudades

Charles Dickens publica esta obra de mediados del siglo XIX. Saliendo del fondo habitual de sus novelas pobladas de niños y jóvenes de la Inglaterra victoriana, Dickens en 18559, empareja Londres y París en un momento previo al estallido de la Revolución Francesa.

4. Diez negritos

Agatha Christie sacó a la luz esta novela en 1939. Se ha convertido en la novela de misterio más leída de la Historia. Aunque no desvelemos el final, podemos asegurar que la trama no defrauda a quienes buscan muertes, intriga y suspense.

5. El señor de los anillos

En 1917 J.R.R. Tolkien convalecía en un hospital en plena Gran Guerra. Y su imaginación comenzó a viajar a un mundo fantástico, paralelo quizás al que en ese momento existía en Europa. Guerra, muerte y destrucción con aderezos de magia, crituras fantásticas y una Tierra Media en la que vivir en paz.