Harry Stephen Keeler, un novelista enrevesado

Keeler SaturnoEn 1890 nació en Chicago Harry Stephen Keeler, un autor de novela policíaca y de misterio muy peculiar. Y es que acabo de conocer a este autor que escribía con la más absoluta naturalidad, utilizando el lenguaje más directo y popular del que podía hacer gala para que todo el mundo le entendiera, y que narraba rocambolescas historias, con personajes prototípicos y situaciones pintorescas que atrapan al lector más por el enigma que plantean que por la calidad literaria del texto. Pero lo curioso es que apetece seguir leyendo hasta desentrañar el misterio, a pesar de que uno se arriesga a que no se cumplan las expectativas.

El New York Times decía que habían llegado a la conclusión de que el señor Keeler escribía sus peculiares novelas básicamente para satisfacer su propia e indisciplinada necesidad de disfrute de la creatividad. Y es cierto, al leer sus historias se nota que Keeler disfrutaba escribiendo sus libros. Pero la historia de Keeler es tan curiosa como las que él refleja en sus novelas. Vivió en Chicago toda su vida y esta ciudad es escenario de sus obras. Comenzó a escribir y publicar muy joven, historias cortas que aparecían en los llamados pulps, publicaciones de tapa blanda para el gran consumo. En 1924 publicó su primera novela en tapa dura, La voz de los siete gorriones, un ejemplo muy claro de los argumentos enmarañados en los que varios hilos aparentemente inconexos terminan conectando en un mismo desenlace. Poco a poco su estilo se fue complicando, fue dejando de lado la acción para dar más protagonismo a unos diálogos sin mucho sentido e intercalando extrañas historias cortas dentro de la trama principal. Llevó el surrealismo de sus argumentos más allá de lo que su propio editor podía admitir, así que en 1942 dejó de publicar las novelas de Keeler. Hasta 1948 pudo editar con otra editorial estadounidense y en 1953 su editorial británica puso fin a las publicaciones. Curiosamente, Keeler siguió publicando en España, donde la Editorial Reus había editado sus obras; de hecho, algunas de ellas sólo se han publicado en español.

A principios de los años 60 intentó infructuosamente recuperar el éxito del pasado. En 1967, Harry Stephen Keeler murió en su ciudad, Chicago.

Entre sus obras podemos destacar La cara del hombre de Saturno, El enigma del cráneo viajero, Noches de Sing-Sing o Los cinco budas de plata.

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