Esclavos del subconsciente

ÁNGELA CÁCERES SEVILLA

Esclavos del subconsciente

Acabo de cumplir catorce años, ¿sabéis que significa eso? Quiere decir que ya estoy listo, que ya puedo trabajar y liberar a mis padres de su carga. Papá y mamá se dividen mi trabajo los primeros catorce años de mi vida para que yo pueda asistir a la escuela y aprender todo lo que tengo que saber en el futuro. Pero mientras hacen mi trabajo, desatienden el suyo y eso ocasiona que tenga menor calidad. Por eso estoy tan contento de haber cumplido ésta edad. El lugar del que yo provengo, es muy diferente al que vosotros conocéis y estáis acostumbrados, estoy totalmente seguro de que a la mayoría les gustaría. Nuestras casas no son todas iguales y nuestras calles no son rectas, nuestros ríos y lagos no se secan, pero tampoco llueve. Vosotros hacéis vuestra vida de día, nosotros actuamos de noche, vosotros ni siquiera imagináis que existimos, nosotros vivimos profundamente ligados a vuestras vivencias, somos vuestros esclavos. Me llamo Phraion y voy a contaros mi historia o, más bien, la de mi mundo.

Todo comienza cuando un somniano nace. Los somnianos son los habitantes del mundo de Somno, mi mundo, y somos tantos que es prácticamente imposible llevar una cuenta. Nosotros no tenemos un censo como vosotros, nuestras preocupaciones son mucho mayores porque no somos dueños de nuestros actos. Es triste decirlo, pero somos esclavos, esclavos que viven por y para otra persona y cuyas acciones no son capaces de manejar como les gustaría. Para mí es mucho más fácil explicaros las cosas si las comparo con otras que entendéis, así sabréis de qué hablo y no tendré que estrujarme el cerebro buscando la manera de que tengáis las cosas claras. Como habéis podido comprobar, soy un poco flojo. Pero ojo, eso no quita que esté deseoso de comenzar con mi trabajo, es más, aunque mis notas no hayan sido las más brillantes, estoy completamente seguro de que lo haré como nadie y no, no es que me esté echando flores y sea un creído insensato… Simplemente es que siempre he escuchado decir a los mayores que para realizar bien el trabajo hay que tener seguridad en uno mismo y creer en lo que se está haciendo, pues me limito a eso… No es malo ¿no? A ver, que me voy por las ramas, como iba diciendo, el comienzo de todo es el nacimiento de un somniano, pero los somnianos no nacen como lo hacen los humanos, sino que nacen a partir de ellos. Me explico: cuando nace un niño en la tierra, nace un niño en Somno que tiene una conexión con el bebé terrícola, lo único que ocurre es que Somno es lo suficientemente inteligente para asignarnos a una familia con la certeza de que sabrá cuidarnos adecuadamente, vamos que no nos reproducimos como vosotros.

Pues bueno, yo nací el mismo día que Nicolás. Nico es un niño inteligente (o eso quiero pensar yo) pero también es un poco gamberro. A veces le gusta molestar a sus compañeros y tiene amigos que les quitan el bocadillo a los demás. Yo sé lo que él piensa y siente porque mis padres me lo cuentan así que creo que no es malo, pero sí un poco cobarde por no ser capaz de decirle a sus amigos que lo que hacen no está bien. Estoy deseando conocerle y conectarme con él, siempre suelo decir que es como mi hermano gemelo, o como mi otra mitad. No entiendo eso que dicen los terrícolas de que tu media naranja es la persona con la que estas destinada a pasar el resto de tu vida, para nosotros nuestras medias naranjas son ellos, nuestra razón de existencia, nuestros hermanos a distancia.

Ahora, y como me gusta jugar a que soy adivino, supongo que te estarás preguntando cuál es exactamente la función de los somnianos en todo éste asunto. Pues bien, nosotros nos encargamos de fabricar los sueños de nuestro terrícola, les dibujamos las historias que han de vivir mientras duermen. Es un trabajo espléndido, en clase nos han enseñado a mezclar colores y a dar forma y realismo a las ilusiones. ¿Cómo? ¿Que de dónde sacamos el material? Tienes razón, debería haber imaginado que vosotros no teníais la menor idea de cómo se fabrica un sueño porque cuando he dicho dibujar, seguro que os habéis imaginado el típico lienzo colocado en un caballete de donde cuelga una paletilla de pintura y sus pinceles. Pues no. No tiene nada que ver con eso, es mucho más complicado.

En Somno hay un lago enorme al que llamamos “Alma”, es el centro de nuestro mundo y es tan grande que nadie sabe exactamente hasta donde llega. Ya sé, de nuevo estaréis sacando conclusiones erróneas e intentando imaginaros aquello que os estoy contando, pero dejadme deciros que Alma es de lo más espectacular que podríais ver jamás. No es azul ni verde, ni tampoco una mezcla. Sino que está formado por muchísimos colores y cuando los mezclamos vamos creando más y más. Reconozco que no me sé todas las posibles mezclas porque copié en ese examen y no me miréis mal, soy totalmente de fiar, es sólo que entre tanto color yo me pierdo. Prefiero que el libro de las mezclas sea mi mejor amigo e ir con él a todas partes y así tendré la certeza de que nunca cometeré un fallo. Es mucho más práctico ¿verdad? Resulta que los somnianos tenemos una sustancia extraña en las manos que se llama “Venma” y que sirve para poder coger el agua colorida y así, como si fuera plastilina, poder moldearla a nuestro antojo y colorearla como nos plazca. Es guay, ¿a qué si? ¿No os morís de envidia? Yo lo haría si estuviera en vuestro pellejo, creedme. Y no porque yo pueda disfrutar de ésta maravilla, que también, pero lo cierto es que no le encuentro el chiste a vuestra forma de vida.

Ah, ahora que lo pienso, esto de haber cumplido los catorce tiene una sola desventaja, al menos para mí. La cosa es que ya no tendré tiempo libre y eso me entristece, lo que más voy a lamentar es dejar de escuchar las historias del abuelo Groy. Él siempre dice qué es lo que pasaba hace mucho tiempo, hace tanto que ni siquiera su tatarabuelo lo ha conocido. Creo que se refiere a cuando nacieron los primeros somnianos, pero de todos modos no importa, yo creo que tan sólo son leyendas. Todos sabéis lo que son los sueños y, por ende, también las pesadillas. Aunque parezca triste y me asuste un poco decirlo, somos nosotros mismos los que las fabricamos. Si, sé lo que estáis pensando, que somos malos y que podríamos dejaros en paz para tener bonitos sueños de esos en los que soléis correr y brincar por las praderas sin que nada ni nadie os impida ser libres y felices. O como cuando deseas que llegue el verano y sueñas con un sol radiante y una playa con muchas olas que rompen y rugen justo delante de ti. ¿No es sensacional? Pues no, no podéis enfadaros con nosotros por fabricar pesadillas, simple y llanamente porque no es nuestra intención. ¿Recordáis que os he dicho antes que somos esclavos? No era una broma, lo somos. Y cuando os cuente la famosa leyenda que mi abuelo relataba, vais a daros cuenta de que todo no es de color rosa.

Él siempre ha dicho que la situación en la que vivimos ahora no siempre ha estado así. Antaño, nuestros antepasados creían en una fuerza mayor, como algunos de vosotros creéis en el Karma. De hecho, creo que la función es prácticamente la misma. Antes, los sueños se fabricaban a partir de las acciones de los terrícolas, si por ejemplo una persona se portaba bien, ella recibía un sueño como regalo. Se hacía un balance y se le regalaba uno equivalente a sus acciones. Si, por el contrario, cometía pecados o abusaba de malas acciones y no se aliaba con la solidaridad y la justicia, las pesadillas eran terribles y convivían con la persona hasta que moría. Como comprenderéis, mantener un vínculo con alguien termina haciendo que le cojas cierto cariño. Imagínate que tienes un hermano que es malo y se pasa la vida quitándote lo que más deseas y lo odias, te da rabia, pero en el fondo le tienes cariño porque al fin y al cabo, es tu hermano y compartís sangre. Terminas resignándote y admitiendo que lo quieres y que harías cualquier cosa por él, aunque sea un (no digo palabrotas porque hay niños delante). ¿Veis? Soy todo un amor, educado, amable y simpático. Un buen partido sin ninguna duda. Va, volvamos a la leyenda. Se dice que los antiguos somnianos, cansados de tener que fabricar pesadillas y de ver sufrir a sus hermanos terrícolas, desafiaron las leyes de la naturaleza y dejaron de crear pesadillas cuando debían hacerlo. Fabricaron siempre buenos sueños y se limitaron a hacer felices a aquellos a los que querían. Sin embargo, toda acción en contra de las reglas de la vida tiene sus repercusiones. La tranquilidad comenzó a disiparse y las fuerzas naturales se cobraron su deuda. La oscuridad llegó a Somno y se apoderó de los somnianos, haciendo que todos ellos, poseídos por aquella extraña neblina negra, crearan pesadillas. A partir de ese día y por culpa de nuestros antepasados, estamos condenados. Atados a la naturaleza que, cuando menos lo esperamos nos visita y nos obliga a fabricar pesadillas. Como es natural y ya podéis haberlo imaginado, aún no me ha ocurrido, pero lo he visto. A papá le pasa muy a menudo, lo que pasa es que pierde la noción del tiempo y cambia por completo. Sabemos lo que le ocurre porque camina arrastrando los pies y sus ojos se vuelven negros y pierden el color, no habla y se encierra en la habitación “Gama” hasta que se le pasa. Confieso que es una de las pocas cosas que me asusta de verdad. Muchos de mis amigos no quieren trabajar porque no les gusta la idea de toparse con la oscuridad, pero una parte de mi me dice que no tiene que ser tan malo, algo en mi interior se siente atraído por ese lado oscuro y quiere averiguar exactamente qué se siente al no ser dueño de tus actos.

¿Qué? ¿Cómo os habéis quedado? ¿Pensabais que erais los únicos que teníais una maldición por culpa de los errores que cometieron los demás en el pasado? Ya sabéis, ese rollo del pecado original, Adán y Eva y la manzanita. No sé, también es interesante pero me asombra el poder que tienen las manzanas, hasta el día que escuché esa historia de boca de mi padre, creía que las manzanas eran una simple fruta y después se ganaron mi total y más sincero respeto. No, no os riais porque no es una broma, lo digo totalmente en serio.

Oh, ahora que lo pienso, he mencionado la sala Gama pero no he explicado lo que es. Vaya despiste el mío… Esa sala es el lugar de trabajo, sería como vuestra oficina o vuestra aula. Es una sala cuyas paredes están recubiertas de grueso papel y siempre está manchada de todos los colores posibles. Es allí donde se fabrican los sueños, donde se hacen y deshacen, donde se da el visto bueno o se comienza de nuevo. Supongo que os preguntaréis cómo son nuestras casas. Veréis, nosotros no tenemos salón ni cocina, no necesitamos entretenernos de ese modo porque nuestro mayor hobbie es dibujar y ensayar para ser un buen creador de sueños. Tampoco necesitamos comer, nosotros vivimos ligados a vosotros y cuando el terrícola que comparte nuestro vínculo muere, nosotros morimos con él, es así de simple. Es por eso una de las razones por las que nos encanta mimaros. Dicen que si eres feliz vives más tiempo… Supongo que en nosotros esa creencia es innata y nos aferramos a ella a la hora de realizar nuestro trabajo. Tengo que aprender a controlar mis desvaríos, porque si no, no acabaré nunca de explicaros cómo es mi mundo. Pues eso, mi casa tiene tres habitaciones Gama, una para mi madre, otra para mi padre y la última para mí. Cada uno tenemos una diferente en la que dar rienda suelta a nuestra imaginación, porque para nosotros el trabajo es sagrado y necesitamos nuestro propio espacio para desarrollarlo. Es cierto que la mía aún está vacía y que no hay ni una sola mancha en las paredes, pero eso se debe a que aún no he fabricado solo mi propio sueño. Aunque, en realidad, no sé de qué me estoy quejando. Las salas Gama suelen estar vacías por lo general salvo por los cubos llenos de agua del lago Alma. No se lo contéis a nadie porque es un secreto pero una de las primeras cosas que haré cuando estrene mi propia sala será pintarla de azul, me gusta mucho ese color. Digo que es un secreto porque si alguien se entera de que malgasto agua de Alma en estúpidas decoraciones, puede caerme una buena bronca en el mejor de los casos o sancionarme evitando que trabaje durante algún tiempo, y entonces Nicolás se quedaría sin sueños y eso no se puede tolerar.

Yo siempre he pensado que los buenos sueños te ayudan a ser más feliz, es cierto que son fantasías pero mientras las vives las disfrutas y creo que después de un buen sueño te levantas de mejor humor y haces cosas buenas. Todo son ventajas, no podéis negarlo.

La otra mitad de mi casa, la componen nuestras habitaciones. Aunque no comamos sí que dormimos y, por extraño que pueda parecer, mi padre y mi madre no duermen juntos. Sé que para vosotros lo natural en un matrimonio es que la pareja comparta una habitación, pero aquí en Somno eso es totalmente impensable aparte de que no dormimos en una cama, dormimos en urnas en las que sólo cabe una persona. Y ahora voy a explicaros el por qué.

Resulta que nuestra habitación no es una habitación normal y corriente de esas que tenéis vosotros. Cuando entramos en ella, no se ven cuadros ni camas y, por supuesto, tampoco se ven doseles. Una pena, siempre he querido saber qué es lo que se siente al desafiar a los padres saltando encima de la cama como si los muelles fueran a ayudarte a llegar hasta el techo. O qué es lo que se siente al tumbarte en el mullido colchón.

Es realmente irónico que nosotros, los fabricantes de sueños también soñemos. Pero claro, nuestros sueños no son invenciones de otro, nosotros soñamos con vuestra vida. Cuando llega la hora en la que vosotros comenzáis a dar cabezadas, a nosotros nos llega una señal y, estemos donde estemos tenemos que correr hasta nuestra habitación para poder acceder a vuestro subconsciente. Sabéis perfectamente lo que es el cine ¿no? Pues nuestros sueños son como ver una película en el cine, la película de la que es protagonista nuestro terrícola. Lo malo es que no tenemos palomitas ni coca cola, pero bueno, como no nos aporta nada el comer ni el beber… Al entrar en la urna, es como si fuésemos teletransportados directamente a la mente de nuestro vínculo y así es como terminamos cogiéndoles cariño. Como acabamos queriéndoles, llorando y riendo con ellos. Como nos apiadamos y les hacemos tener buenos sueños cuando han pasado un mal día, eso sí, siempre que la oscuridad nos lo permita claro. Y eso es todo, no hay mucho más que saber sobe nosotros, sólo que, por triste que parezca, seguiremos viviendo escondidos en vuestra cabeza mientras vosotros sois ajenos a nuestra existencia. Quizá algún día, aparezcamos en algún cuento o en alguna novela pero nunca creeréis que de verdad existimos y, aunque nos da pena que no podáis saber que nunca estáis solos cuando creéis que lo estáis y que os apoyamos incondicionalmente en la distancia, sabemos que es ley de vida y que por más que nos pese seguiremos siendo lo que somos, esclavos de vuestro subconsciente.

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