El renacer

NÉSTOR CORTÉS

El renacer

En las puras honduras de la Selva – Espesa nace Macunaíma, el héroe de los nuestros. Es azul de tan negro e hijo del miedo en que el silencio era tan intenso escuchando el cuchicheo del río Uraricoera que la india tapañumas dio a luz a una criatura fea. Y ese crío fue lo que llamarían después Macunaíma. Ya en la niñez hizo cosas que requeteasustaban. En primera, se pasó seis años sin decir ni pío. Si lo sonsacaban a hablar, exclamaba: Ay, que florera… Y sanseacabó”.

El tranquilo paraje ayudaba a esta situación de Macunaúima.  No hablaba porque nada lo sorprenda.  Tapañumas y su esposo convocaron al consejo de ancianos para analizar esta situación y buscar una solución, ya que el héroe debía guiarlos,  en la selva hay muchos sonidos, muchos habitantes e historias, algunas de ellas sorprenderán a mi hijo y podrá hablar sin pereza.

La tribu akisara recogía nurrisames, fruto típico del paraje, cuando de repente encontraron un animal herido, revoloteándose en el fango, cuya fisionomía era desconocida.  Tenía un hocico largo, alas y plumas, y unos grandes ojos, era un raro ejemplar .  Sus patas cayeron en una trampa antigua y abandonada de jugadores de conquistadores de ese territorio.  Gritaba de una forma impresionante retumbando en toda la comarca.  Nunca se había escuchado algo parecido, era como el bramido de las muchas aguas, como el zumbido de millones de abejas o el retumbe de miles de caballos de guerra.  Ese ruido se clavaba como una refinada y extensa fila de alfileres de plata entre el martillo y el yunque del sentido del oído, porque desesperaba la atención como un mosquito revoloteando, en la mesa del comedor, en el fulgor de una apetitosa comida familiar.  Los  akisara eran muy sabios con las hierbas, así que con un cataplasma aliviaron el sufrimiento de Klapi, como nombraron al desconocido espécimen, y hubo calma desde ese instante.  Al otro lado del río Uraricoera Macunamima quedó muy intrigado después de ese sonido y el posterior apaciguamiento del viento como mensajero de las ondas sonoras.

Así que no pudo aguantar, tenía que preguntar qué era ese alboroto, primero, a sus padres, pero ellos al no saber qué responderle, el héroe convocó al consejo de ancianos, quienes sorprendidos al escuchar tantas preguntas de él, se dedicaron a investigar qué había podido ser aquello.  Dormía la luna, pero el bosque hervía.  El consejo eligió aquella noche tres hombres que serían enviados al otro lado de la ribera y establecerían que podría haber acontecido.  Pero antes de irse los tres comisionados Alburico, Natza Hule y MatzeHicán consultaron el Popol Vugh y a ver si encontraban alguna idea para empezar a buscar.

Consultaron esta obra porque sospechaban que era un  animal y querían saber qué seres habitaban al otro lado den ese ambiente hostil.  También leyeron Wayufina y el jefe de los ha-antimahas para descartar que se tratara de una señal del fin de su gente.

All atravesar el río , descubrieron un mundo nuevo, que no conocíoan  porque sus abuelos les habían dicho que era un paraje de bestias malévolas.  Los Ha-antimahas no se habían comunicado con las otras tribus de la comarca Falacés.  Este susceso ayudó a que quemaran las naves, dejándolas en la arena y dejando río arriba.  Su  encuentro fue maravilloso, nuevas flores, nuevos olores, aromas y sabores se sentían como nenés descubriendo el mundo.  Su primer noche miraron al cielo y descubrieron otra constelación que habí9a permanecido oculta para ellos debido a su ceguera emocional y relacional.   Los sintieron a pesar de que ellos tenían historias  de los abuelos que eran enemigos, los prepararon una cena y un gran recibimiento.

Les dieron los mejores presentes, un gran banquete, riqueza y honores, bondad, gozo y amor. Agua y comida para que retornaran a su puebo y mientras cenaban les contaron la historia, de aquella especie ala que liberaron de su gran cautividad. Dibujos hechos en grandes hojas de árboles con tinta roja y amarilla, extraída de algunas especies de ají. Describían perfectamente su fisonomía y los rasgos de la escena en donde el animal quedó atrapado. Ellos mientras tanto compartieron sobre el problema que tenían y de cómo este bullicio había hecho hablar a Macunaíma, otorgándole al pueblo un rey y mentor. Todos celebraron la buena nueva y bailaron, danzaron y cantaron el Ule Kantilo, centenaria ceremonia ritual. A la mañana siguiente emprendieron el camino de regreso, por los valles y los ríos y adornados de unas grandes uvas que sobrepasaban los treinta kilogramos. Al llegar a su natal urbe de sus cuitas, Macunaíma salió corriendo apenas al divisarlos de lejos, y cantando los himnos que sus padres le enseñaron de niño, mandó preparar el mejor plato, y les comunicó que había organizado a los jóvenes para que cuidaran las riberas de las partes altas de las cuencas con el fin de que nunca hubieran inundaciones y ayudarles a formar su carácter. Nuestro héroe se graduaba de guardián de la naturaleza.

El olvidó el dolor de su pasado y empezaba un futuro próspero, gracias a la solidaridad del pueblo vecino con sus animales, con sus ríos y con su gente, ya que al ver las uvas y escuchar sobre el banquete se emocionó sobre este acto de generosidad y se volvió una persona muy agradecida y locuaz con alta sabiduría; porque se dio cuenta que su lengua determinaba la salud de su semilla que es su gente, su descendencia natural y recibida.

Bookmark : permalink.

Los comentarios están cerrados.