Desayuno con diamantes

desayuno-en-tiffanysTruman Capote publicó Desayuno en Tiffany’s en 1958 como relato en la revista Esquire. Quizá no esté al nivel literario de obras como “A sangre fría”, que también ha sido llevada al cine. Lo que ocurre con Desayuno en Tiffany’s es que Blake Edwards rodó Breakfast at Tiffany’s en 1961, que en español se tradujo como Desayuno con diamantes, y el libro, como ha ocurrido en otras ocasiones, quedó en un segundo plano bajo el manto de la fama de la adaptación cinematográfica.
La novela es una obra breve en la que un narrador, Paul Varjak, describe la vida de una joven que ocupa uno de los apartamentos de su mismo edificio. Una mujer que lleva una vida desordenada, que vive de fiesta en fiesta y que se rodea de hombres mayores que ella y adinerados pero que sólo le ofrecen regalos y relaciones superficiales. Ella es Holly Golightly y Nueva York es el escenario de su vida. El título de la novela, como el de la película, se basan en una legendario escena en la que la protagonista desayuna frente al escaparate de una de las joyerías más famosas del mundo, Tiffany’s, en plena Quinta Avenida.
Entre la novela y la película, como ocurre a menudo, hay diferencias evidentes. El libro cuenta una historia más realista en lo referente a la vida que lleva la protagonista. Hay que tener en cuenta que a principios de los 60 la censura no habría permitido o habría restringido la distribución de la película si se hubiera mantenido fiel al relato de Capote. La idea era hacer una película de éxito comercial y hubo que hacer de Holly Golightly una mujer alocada pero sin alusiones directas a su vida sexual, por ejemplo, o al embarazo que sí aparece en el libro.
En cualquier caso, contar con una impresionante Audrey Hepburn como protagonista era una apuesta bastante segura por el éxito. Es inexplicable la película sin su vestido negro, su moño alto y sus largos guantes negros. La banda sonora de la película fue un elemento más de empuje hacia el éxito, fundamentalmente por el tema Moonriver, compuesto por Henry Mancini (quien ganó el Óscar a la mejor canción y a la mejor banda sonora) e interpretado en el alféizar de la ventana por la propia Hepburn en una de las escenas más románticas del cine.

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