El Señor de los Anillos

el señor de los anillosEntre 1954 y 1955 se publicaron los tres tomos de la obra magna de John Ronald Reuel Tolkien, El Señor de los Anillos. La aparición de este libro no puede explicarse sin hacer referencia a una obra previa de Tolkien, El Hobbit, publicada en 1937, y que era la antesala y presentación del universo encantado recreado en la mente de este filólogo y profesor universitario, que dio un vuelco al mercado editorial de la época. Está formado por tres volúmenes: La Comunidad del Anillo, Las Dos Torres y El retorno del Rey. A pesar de ser uno de los libros más vendidos de la historia, las críticas estaban muy divididas tras su publicación. Se tachó el texto de infantil, pueril, simple, con personajes inmaduros e incluso pasado de moda y anticuado al representar la lucha entre el Bien y el Mal.

Sin embargo, éstas fueron las notas discordantes de una aceptación mucho más cálida de lo esperado. La obra de J. R. R. Tolkien sorprendió por su magnitud, por su capacidad de crear una mitología propia, un universo único, un mundo paralelo al que la Humanidad había vivido y sufrido en la primera mitad del siglo XX. Hay que recordar que Tolkien fue soldado en la I Guerra Mundial, que luchó en primera línea en la batalla del Somme, que perdió a dos de sus tres íntimos amigos en la contienda. Algunos pensaron que la obra era una respuesta a la tragedia de la IIGM, pero el mismo Tolkien lo aclaró al decir que “la experiencia de un joven atrapado por las circunstancias de 1914 no fue menos horrible que la misma situación en 1939… En 1918, todos mis amigos menos uno estaban muertos”

Tolkien imaginó un mundo en crisis como el que él mismo vivió, con sus reglas, sus normas, sus principios, y valores. Y lo convirtió en un drama épico con influencias claras de la mitología nórdica que el autor tan bien conocía. Por ejemplo, Tolkien recuperó figuras como la del dios Odín dando así vida a Gandalf, y rememoró el poema Beowulf. Pero no sólo se quedó ahí, las referencias religiosas las reconoció él mismo como en lo tocante a la inmortalidad, el sacrificio, el espíritu de grupo o la defensa a ultranza de la justicia.

Tolkien era un hombre de gran cultura histórica y literaria lo que hace que abunden en El Señor de los Anillos referencias de todo tipo a obras mitológicas del norte de Europa, de la literatura clásica griega o del propio Shakespeare. Su condición de filólogo y de profesor de lengua y literatura le daban un amplio abanicos de herramientas para crear la Tierra Media y el drama que en ella se desarrolla. Incluso fue el propio tolkien el que inventó las lenguas élficas, con clara influencia del finés o del galés.

Entre los años 2001 y 2003 se estrenaron en el cine las tres partes de El Señor de los Anillos. Dirigidas y adaptadas por Peter Jackson, fueron grabadas como si de una sola cinta se tratara, en Nueva Zelanda y con uno de los mayores presupuestos de la historia del cine. A pesar de que hubo algunas críticas negativas de los más “puristas” seguidores de Tolkien, la trilogía fue uno de los más grandes éxitos del cine. La complejidad de las tres novelas obligó a que la adaptación tuviera que reducir en algunos casos la historia original, pero el espíritu de la obre de Tolkien se respira en cada una de las escenas de las tres películas.

Este gran compendio de trasfondos otorga a la novela de Tolkien los elementos que la hacen universal y atemporal. Una obra tan recomendable como la pasión que despierta.

Diez negritos

diez negritosUna isla, una mansión, diez invitados y un misterioso anfitrión. Y una canción infantil que como una premonición adelanta la muerte de los invitados, uno a uno, estrofa a estrofa.

Publicado en 1939, Diez negritos se ha convertido no sólo en el libro más vendido de Agatha Christie sino en uno de los más vendidos de la historia de la literatura. Siguiendo su fórmula magistral, la gran dama del misterio mezcla con precisión las dosis de misterio, de suspense, de terror y de muerte que sus ávidos lectores le reclaman.

Diez personas sin relación alguna entre sí son reunidas en una alejada isla por Mr. Owen, propietario de la lujosa mansión en la que se alojarán. Tampoco los invitados conocen al anfitrión, que mantiene el misterio al no dejarse ver entre los huéspedes. Tras la primera cena, los diez comensales son acusados de haber cometido un crimen. Desde ese momento, uno a uno son asesinados y encontrados por los demás invitados que todavía sobreviven. Una recurrente canción infantil se repite insistentemente en la mansión y anuncia la muerte de cada invitado.

Como ocurre con los libros de intriga y misterio, no es fácil comentar una historia que mantiene en vilo al lector hasta el desenlace. Pero dejamos unas pinceladas para animar a quien no haya descubierto esta obra a que se adentre en su lectura. Porque en esta ocasión Agatha Christie no recurre a un personaje ajeno al grupo de afectados sino que el peso de la investigación recae en el propio lector. Los asesinatos se van sucediendo, la canción los va anunciando y, sin embargo, cada vez que uno cree haber descubierto al responsable y poder poner fin así a la matanza, Christie da un giro de tuerca más y desmorona cualquier teoría sobre los crímenes.

Posiblemente sea una de las autoras más recomendables para las vacaciones. Es una lectura ágil, dinámica, que exige mantener la atención para no perder detalle y que nos absorbe hasta la última página. Y, recuerde, querido lector, una vez lo haya leído no cuente el final.

Historia de dos ciudades

historia de dos ciudades“Era el mejor de los tiempos, era el peor de los tiempos, la edad de la sabiduría, y también de la locura; la época de las creencias y de la incredulidad; la era de la luz y de las tinieblas; la primavera de la esperanza y el invierno de la desesperación. Todo lo poseíamos, pero no teníamos nada; caminábamos en derechura al cielo y nos extraviábamos por el camino opuesto. En una palabra, aquella época era tan parecida a la actual, que nuestras más notables autoridades insisten en que, tanto en lo que se refiere al bien como al mal, sólo es aceptable la comparación en grado superlativo”

Charles Dickens publicó Historia de dos ciudades en 1859, setenta años después de que se desatara la Revolución francesa. Pero la narración da comienzo en 1775; y la vida en paralelo de Londres y París se convierte en un crudo relato de uno de los momentos cruciales de la Historia. La Revolución industrial había cambiado el mundo occidental en todas sus facetas; había nacido una burguesía fuerte, se había reducido el poder de la aristocracia, pero seguía existiendo una capa social baja y mayoritaria que malvivía en unas condiciones muy duras y carentes de oportunidades de mejora, dependiente por completo de las capas anteriores. Y Dickens temió que el futuro de Inglaterra pudiese estar abocado al pasado de la Francia revolucionaria.

Si algo destaca en la obra es la crudeza con la que se narran los acontecimientos azotaron París durante la Revolución. Dickens presenta unas turbas enfurecidas, sanguinarias y desalmadas que arrasan con la ciudad y con aquellos habitantes que parecen merecer la muerte. Y la encuentran, en decapitaciones o linchamientos, como final que casi le parece apropiado al mismo autor por el maltrato al que han sometido a las clases más bajas durante siglos. Muchos ven un atisbo de advertencia o de augurio para la sociedad inglesa de mediados del siglo XIX ante los titubeos del régimen de Napoleón III en Francia.

La obra presenta un período de destrucción y de terror como precio y consecuencia de la Revolución, de la búsqueda de la igualdad, de la justicia y de una vida mejor para todos los ciudadanos. Y los retratos que sustentan la obra muestran a una clase obrera, pobre y maltratada por las clases que rigen el país que exige que esta situación dramática y descarnada termine, sea como sea. Dickens maneja magistralmente la descripción de los personajes, de las situaciones, de las emociones y los escenarios que pueblan una obra maestra de la literatura universal.

La Biblia

bibliaHace aproximadamente 3.000 años se comenzaron a escribir las primeras líneas del libro más leído, vendido y traducido de la Historia. Las Sagradas Escrituras, los textos fundamentales de judíos y cristianos, forman el grupo de libros de la Biblia. Se trata de libros que se dividen en los pertenecientes al Antiguo y al Nuevo Testamento. El Tanaj es el grupo de libros del Antiguo Testamento, que para los judíos conforman la Biblia en su totalidad. El Nuevo Testamento completa la Biblia para los cristianos. No es por tanto extraño que siendo el libro sagrado de dos de las tres grandes religiones monoteístas esté en el primer lugar de la lista de más vendidos.

Aunque sea difícil, intentemos centrarnos en su aspecto literario. Escrita originalmente en hebrero, arameo y griego, la transmisión a lo largo de los siglos y las cientos de traducciones que se han hecho no han rebajado la intensidad de las narraciones. El Antiguo Testamento recoge las narraciones de cómo Dios creó todo lo que existe, de cómo creó al ser humano y de cómo el pueblo de Israel se formó y fue elegido. La forma de explicar estos conceptos en sí mismos tan complejos hace de la Biblia un libro único, un conjunto de narraciones a veces presentadas casi como leyendas que ayudan a entender el mundo tal y como lo entiendes los creyentes judeocristianos. A partir de 1943, con la publicación de la Encíclica Divino Afflante Spiritu, Pío XII dio un paso más y reconoció algunas características de los textos sagrados que debían tenerse en cuenta en su estudio: “No por eso se debe admirar nadie que tenga recta inteligencia de la inspiración, de que también entre los sagrados escritores, como entre los otros de la antigüedad, se hallen ciertas artes de exponer y narrar, ciertos idiotismos, sobre todo propios de las lenguas semíticas; las que se llaman aproximaciones y ciertos modos de hablar hiperbólicos; más aún, a veces hasta paradojas para imprimir las cosas en la mente con más firmeza”, asumiendo que también los autores originales de los textos bíblicos tenían inclinaciones literarias a la hora de redactar las Escrituras.

Quizá es el Antiguo Testamento el grupo de libros que más giros literarios ofrece, a veces casi narraciones míticas o legendarias que consiguen un efecto más intenso en quien conoce las historias que se narran. En el nuevo Testamento encontramos menos recursos de este tipo, siguiendo una narración más cercana a hechos cotidianos pero donde destacan, sin lugar a dudas, las abundantes metáforas que utiliza Jesús de Nazaret para trasmitir a los hombres su mensaje y la palabra de Dios.

No se trata de un libro de historia al uso, ni tampoco de un conjunto de leyendas de fantasía. Pero se adentra en diferentes géneros literarios con gran maestría, como en el último libro del Nuevo Testamento, el Libro de las Revelaciones, más conocido como el Apocalipsis, de gran complejidad simbólica y casi hermética que sigue escondiendo secretos que los autores no logran descifrar por completo. También encontramos en el cuarto de los libros, el Evangelio de Lucas, un estilo historiográfico, centrado en la narración de los acontecimientos de la vida de Jesús de la forma más objetiva posible, incluso corrigiendo textos de evangelistas anteriores para mejorar la comprensión histórica.

En cualquier caso, la Biblia permite, desde el punto de vista literario, un acercamiento a cada uno de sus libros de forma individual, alternándolos o leyendo todos de un tirón. Y es un muy buen libro con el que aprender, en general.

Los libros más leídos de la Historia

¿Cómo saber qué libros han sido los súperventas desde que el ser humano empezó a escribir y a leer? No es fácil, pero hay varias estimaciones que coinciden en algunos títulos que aparecen indefectiblemente en las listas de best-sellers.

1. La Biblia

El término Biblia procede el griego biblos, libro. En plural, la Biblia recoge una serie de libros sagrados del judaísmo y el cristianismo. Todos los textos que compila fueron escritos entre los siglos X a.C y I d.C.

2. El Quijote

Se han contabilizado hasta casi setecientas ediciones de este relato de aventuras creada Miguel de Cervantes, quien a principios del siglo XVII revolucionó la literatura europea al escribir la primera gran novela moderna.

3. Historia de dos ciudades

Charles Dickens publica esta obra de mediados del siglo XIX. Saliendo del fondo habitual de sus novelas pobladas de niños y jóvenes de la Inglaterra victoriana, Dickens en 18559, empareja Londres y París en un momento previo al estallido de la Revolución Francesa.

4. Diez negritos

Agatha Christie sacó a la luz esta novela en 1939. Se ha convertido en la novela de misterio más leída de la Historia. Aunque no desvelemos el final, podemos asegurar que la trama no defrauda a quienes buscan muertes, intriga y suspense.

5. El señor de los anillos

En 1917 J.R.R. Tolkien convalecía en un hospital en plena Gran Guerra. Y su imaginación comenzó a viajar a un mundo fantástico, paralelo quizás al que en ese momento existía en Europa. Guerra, muerte y destrucción con aderezos de magia, crituras fantásticas y una Tierra Media en la que vivir en paz.